miércoles, 30 de mayo de 2012

El pececillo Lucio

El pececillo Lucio
 

De entre moho y hojas de se asomó Lucio, un pececillo de apenas cinco centímetros, que vivía en el fondo de la fuente bebedero, de la casa terrera de Ingenio.
Vio que se acercaban los  compañeros del lugar, corrían, porque había caído en el agua comida. Como todo el mundo acudía, Lucio hizo lo mismo, pues también le picaba la curiosidad.
—¿Qué pasa? —preguntó LUCIO a su amigo la rana CUCU.
—Que han echado comida —contestó este- .
Lucio participó en el banquete con Cucu y sus amigos
Un día, Lucio estaba nadando tranquilamente, cuando vio que un trocito de comida muy pequeñito caía desde arriba lentamente y se puso delante de él. Lucio vio que ningún amigo se había dado cuenta de la existencia de aquél trocito de manjar. Miró a los lados y dijo:
—¿Me lo como o no me lo como? Es un trozo muy pequeño. Como venga un amigo, seguro que me lo quita.
Lucio se acercó al trocito y lo olió.
—¡Um! ¡Qué bien huele! Tiene que saber exquisito. ¡Me lo como!
Se lo tragó enterito.
—¡Oh! ¡Qué bueno!
En seguida se dio cuenta que un hilo muy fino le salía de la boca y al tragar sentía un dolor en la garganta.
—¡Un anzuelo! ¡Me he tragado un anzuelo! —dijo Lucio desesperado.
Intentó escupir el anzuelo, pero se lo había enganchado dentro y le dolía. No sabía qué hacer y empezó a huir. Pidió ayuda asu amigo Cucu, que estaba escondido, dentro del moho, para que no le pasase nada.
—¡Ay! ¡Ay! ¡Me duele mucho el anzuelo en la garganta y, encima, me estoy asfixiando!
Cuando Lucio estaba colgado del hilo, vio al gato Cartujo, que se  ESTABA RELAMIENDO PENSANDO EN LA SUERTE QUE HA TENIDO Y LLENARA SU BOCA CON EL PEZ LUCIOY ESCUPA SUS ESPINAS.
—¡Te he pescado Lucio!  y ahora Bon Appetit
—¡Ay, ay, ay! ¡Qué malito estoy! —dijo cansadísimo el pececillo.
Cartujo se lo acercaba a la boca, cuando de repente, llegaron todos los animales de casa, e increparon a Cartujo, el cual no hacia caso y cada vez abría más suboca , donde iba a introducir a Lucio y comer esquisito manjar.

Entonces Canario, Pinzón, Colombina, Quesito, comenzarón una estrategia militar:  análisando las condiciones de Cartujo,comenzarón a volarle en picado, a morderle las uñas de los pies, logrando que callese de bruces y escapandosele Lucio el cual volvió a caer el la fuente bebedero.
—¡Estoy en el agua! Por fin respiro.
Cartujo corrió a su casa, a la abrigo de los mimos de la abuelita y carne en lata, que no le gustaba mucho, pero o comía eso o...
Los pajaros, palomas, gallos y gallinas, lagarto etc, estban vigilante y alredor de la fuente bebedero.
Se me olvidaba comentar, que Lucio, lo trajo Pepito, que había comprado en un acuario.
Lucio, se curara, porque no hay mejor cura que la ayuda de  sus amigos.

Colorín colorado...

Armando Torres Fuentes

Misterio en la Granja Naranja

La Granja Naranja es la mas famosa en todo el reino.....se llama así porque además de tener muchos animales, tiene huertos y árboles cuyos frutos son todos naranjas.

Tiene naranjos, calabazas, zanahorias, etc.... Además hay vacas, corderos, gallinas, ovejas y un sinfín de animalitos. Es divertidísimo trabajar allí, por eso Marcos va todos los días muy contento a dar de comer a los animales y a cultivar la tierra. La granja es de sus padres, y el siempre dice que tiene mucha suerte de vivir allí.

Marcos trabaja todos los días después del cole, y los fines de semana los tiene libres para hacer lo que le apetezca...... Una mañana de Sábado se sentó en los escalones de la puerta de su casa, se puso a mirar hacia el huerto de calabazas pensando....

-Hola Marcos ¿qué haces? -. Le saludó su amigo Periko, que había venido a buscarle para ir a jugar.

-Estoy pensando-. Dijo Marcos. -¿Te ha fijado en las calabazas Periko? ... No sé, pero las noto raras....como si no fueran las de siempre.

Periko miró con atención a las calabazas.... incluso se acercó a ellas pero no le pareció que fueran diferentes.

Marcos también se acercó a mirarlas y notaba algo extraño.....pero no acertaba a saber qué podía ser.

-Será mejor que deje de pensar tanto Periko. ¿Nos vamos a jugar al arroyo? -. Y sin pensarlo ni un momento hecharon a correr hacia el arroyo a ver quien llega antes.

Hicieron un barquito con un trozo de corteza de árbol y lo echaron al agua para ver como navega...el barquito fue río abajo hasta llegar a la pradera. Allí es donde se reunen a jugar todos los niños y niñas del pueblo. Marta se acercó a ellos y les saludó.

-Hola Marcos. Hola Periko. Que barco mas bonito, ¿os gustan mis flores? acabo de cogerlas....

-Hola Marta - contestó Periko.

-Marcos ¿te pasa algo? te noto muy pensativo -. Dijo Marta a su amigo, que estaba mirando el barco muy distraído.

Periko le contó a Marta que a su amigo Marcos se le había metido en la cabeza que algo raro pasaba en las calabazas.

-Entonces tendremos que investigar, y resolver el caso.....yo tengo una lupa muy bonita que me regaló mi papá.- Dijo Marta que empezaba a entusiasmarse con la idea de ser detective.

-Yo tengo un gorro de detective y una linterna.- contestó Periko que ya le estaba gustando la idea.

-De acuerdo amigos....yo tengo un diario de detective para apuntar todo lo que vayamos descubriendo. Seremos un equipo, y nos pondremos un nombre. ¿Qué os parece Los Descubridores de Misterios?-. Les dijo Marcos muy decidido a seguir adelante con la idea.

-Genial!!-. Contestaron sus amigos.

Cada uno se fue a su casa a por sus cosas para hacer de detectives y quedaron después de comer en La Granja Naranja.

....................................................Ya estaban los tres frente a las calabazas. Marta con su gran lupa, Periko con su gorro y su linterna y Marcos con su libreta y un lápiz.....se acercaron y se agarraron la mano todo al mismo tiempo para hacer su juramento de detectives.

-Siempre nos pondremos de acuerdo para descubrir los misterios....y seremos un equipo unido y fuertes! ¡Lo prometemos y damos nuestra palabra de descubridores de misterios!

Dicho esto entraron en el huerto y empezaron a mirarlo todo....no tenían ni idea de lo que estaban buscando, pero ese es el trabajo de un buen detective.....
Marcos se acercó a una calabaza que estaba muy, muy naranja, llamó a Marta para que se acercara con la lupa....miraron y miraron y nada, esa calabaza no parecía tener nada raro.
Periko alumbró con su linterna debajo de una calabaza muy grande....tan grande como el y vió algo que le asustó un poquito.... -Venid aquí- gritó Periko.

Marta y Marcos fueron enseguida al lado de su amigo....allí vieron un agujero en el suelo muy grande, tanto que ellos podían entrar....se asustaron porque no sabían que abría debajo de esa calabaza. Se miraron los tres niños y decidieron bajar, además tenían una linterna. Bajaron uno a uno y se encontraron en una cueva muy larga y estrecha....... Periko encendió su linterna y los tres agarrados de la mano fueron adentrándose en la cueva. Al final de la cueva llegaron a otra cueva....allí había una cocina llena de cacerolas con guisos de color naranja....Marta se acercó a oler una de las cacerolas y uhhhmmmmm que olor mas rico.....

-¡No toquéis nada!

Los tres niños se volvieron hacia el que gritó muy asustados. Era un señor que parecía como una zanahoria. Tenía la piel como una zanahoria y era alto y delgado con un matojo de pelo verde.

-No os asustéis- dijo el hombre zanahoria...-Yo no soy malo. ¿Como habéis llegado hasta aquí?- Pregunto a los niños.

-El huerto de calabazas es de mis papás... ¿qué haces tu aquí? y ¿quién eres?- Preguntó Marcos.

El hombre zanahoria se sentó en el suelo y con cara triste empezó a contar su historia...

-Resulta que yo vengo de un reino muy lejano en el que solo nos alimentamos de calabazas y zanahorias...no podemos comer otra cosa porque enfermamos enseguida. Nunca hemos tenido ningún problema en nuestro reino hasta que hace unos treinta días llego una tribu de hombres a caballo y destrozaron todos nuestros huertos porque el nuevo rey es de otra raza y odia todo lo que sea naranja....no podemos salir a la calle porque no quiere vernos y claro no podemos alimentarnos...todos tienen mucha hambre.

Hace una semana alguien nos contó que en este reino existía una granja con verduras naranjas, por eso estoy aquí. Estoy recolectando semillas y preparando con ellas una poción para que la tome el rey y deje de odiar el color naranja....pero tengo que hacer que la poción cambie de color ¡y no sé como hacerlo!

-Pues yo si-. Dijo Marta un poquito triste por el hombre zanahoria.

-¿Tu si? Si me lo dices podrías ayudarme mucho..... --Contestó el hombre zanahoria con una esperanza nueva.

Marcos sacó su libreta para apuntar los pasos a seguir...

-Si mezclas la poción con vino cambiará de color...crees que seguirá teniendo el poder de quitar el odio al color naranja?-. Le dijo Marta al hombre zanahoria un poco insegura.

-¡Eres genial niña! ¡Claro que sí tendrá poder! Y encima se lo tomará porque le gustan los vinos raros. Y volveremos a ser todos felices! ¡Gracias pequeña!

El hombre zanahoria estaba muy contento. Fueron a por la botella de vino y se la dieron.....metió la poción, recogió las semillas para volver a plantar en su reino y muy agradecido le dijo a Marcos.

-Te prometo que volveré en unos días y te curaré las calabazas a las que robé las semillas....se que están un poco mas pálidas, pero verás como te dejamos el huerto mejor que nunca. Adiós. hasta pronto! - Y el hombre zanahoria se alejó.

Los niños salieron de la cueva muy contentos....su primer caso y había sido todo un éxito.

¡Somos Los Descubridores de Misterios mejor del mundo! Gritaban dando saltos de alegría. Lo mas mejor del mundo es ser un detective y siempre lo seremos!

Desde entonces todos los fines de semana cogían sus cosas de detectives y se ponían a investigar.....¡Y cómo se divertían!

Y colorín colorado.....espero que os haya gustado

*Cuchu*

Lucía y su Diente

Lucía y su Diente

Ilustraciones de Esteban Bayo
A Lucia se le acaba de caer un diente y se ha puesto muy contenta.....ahora el ratoncito Pérez le dejará un regalo debajo de la almohada.

-Mami, mami ya se ha caído el diente!-.
-Será mejor que lo pongas en un lugar seguro hasta la noche- contesta su mamá.
-Sí mamá, lo guardaré en mi cajita de los secretos, así no se perderá....

Lucía visita a su amiga Marta, que vive justo al lado, y le cuenta lo del diente.
- Qué suerte......a mí ni siquiera se me mueve ningún diente- dice Marta
-Sí qué suerte, ahora recibiré un regalo.-. Contesta Lucía muy feliz.
-¿Dónde lo has guardado? - pregunta Marta
- En mi cajita de los secretos.....es un lugar muy seguro!- le dice Lucía a su amiga.......- bueno será mejor que vuelva a casa a vigilar.¡Adiós!- Lucía sale de casa de su mejor amiga y se va a echar un vistazo al diente.
¡Qué emocionante!....es su primer diente, y eso es todo un acontecimiento.
Cuando la niña llega a su habitación se mete debajo de la cama, es el mejor escondite....abre la cajita y......¡el diente ha desaparecido!.....vaya sorpresa mas desagradable!
- Tengo que contárselo a Marta ahora mismo, seguro que entre las dos podremos descubrir qué ha pasado-.Lucía está muy preocupada por su diente, si no lo encuentra ¿qué va a poner debajo de la almohada?....el ratoncito no es tonto y no se dejaría engañar.

Marta escucha con atención a su amiga Lucía, y después de pensar y pensar dijo:
- Esto es un misterio muy misterioso!
-Sí muy misterioso!- contesta Lucía.....- un caco anda suelto con mi diente, y lo pondrá debajo de su almohada para quedarse con mi regalo. ¡Tenemos que encontrarle enseguida! dentro de un rato mamá me baña , y ya no podré buscar....¡quiero mi diente!- La pequeña Lucía está muy enfadada y sigue pensando.
-Buscaré en la cama del gato.....- dice Marta
-Vale y yo en la de mi perrito Rico-. Contesta Lucía cada vez mas enfadada.

A los cinco minutos se vuelven a reunir las dos niñas y se sienten incapaces de descubrir el misterio, ninguna de las dos ha encontrado ni el diente, ni al caco, y no tienen ninguna pista para poder buscar.....

Lucía se tiene que ir a casa a bañar, está tristona porque no recibirá su regalo. Su mamá le sirve la cena, y cuando acaba va con ella a su habitación para acostarla y darle el beso de buenas noches....antes de salir mamá se vuelve y le dice -¿no pones el diente al ratoncito Pérez?
Lucía ya no puede disimular más y se pone a llorar - Buuuuaaaaaaa...... el diente desapareció esta tarde! buaaaaaa.....-. La mamá sonríe y le explica que fue ella quien cogió el diente, tenía que lavarlo porque estaba manchado y al ratoncito eso no le gusta nada.Lucía se tranquilizó y miró en su cajita......¡allí está! y muy reluciente!.
Lo puso debajo de la almohada y durmió tranquilamente hasta las ocho.Lo primero que hizo al despertar fue mirar debajo de la almohada....
- Mami mira que regalo mas estupendo!

El ratoncito se ha llevado un diente muy reluciente y por eso el regalo ha sido tan especial.......¡un disfraz de murciélago! eso es lo que Lucía deseaba mas del mundo mundial, ahora podrá jugar a murciélagos ¡qué genial es el ratoncito Pérez! y qué genial es mamá.........en fin que Lucía es muy feliz con su disfraz.

Y colorín colorado....espero que os haya gustado.
autor://Cuchu 2009//

El Huevo Cabezota II

El Huevo Cabezota II 

 http://2.bp.blogspot.com/_ClWzHCgZvns/SrFQRFoqx7I/AAAAAAAAAjk/mL-MNzTyCDQ/s320/reir_huevo.jpg

El Huevo Cabezota y El Huevo Cabezota II son el mismo cuento pero con distinto final....El segundo lo he vuelto a escribir por petición de una amiga, que lo utilizará como proyecto final en sus estudios como ilustradora. Estoy segura que será una gran ilustradora.

El huevo Pocho vive en la nevera de una casa, y un día le dice a sus compañeros que ya está cansado de vivir en la nevera , y que quiere conocer mundo. El huevo Duro, que lleva mas tiempo que los demás allí, le contesta: Eso que dices es imposible, los huevos no se dedican a ver mundo.
- ¿ Porqué no ?- contesta Pocho
- Porque un huevo es un huevo!! Los huevos solo salen de la nevera para ser cocinados y alimentar a los humanos...deberías estar contento con eso! - le dice Duro muy convencido.
- Pero yo quiero ver qué hay fuera de la cocina, y luego puedo volver a la nevera a cumplir con mi destino.- Insiste Pocho
- No podrás hacerlo...te romperás y ya no servirás para nada ¡ eres un huevo! -. Dijo Duro por última vez.
- Ya sé que soy un huevo.....seré un huevo viajero. -

Alguien abrió la nevera para sacar leche, al cerrar no empujó lo suficiente y la puerta quedó abierta.
Pocho pensó que esa era la ocasión para intentar vivir su sueño, no lo pensó mas.....se lanzó al vacío para salir de la nevera y cayó en el cojín del perro que está justo debajo....

-Estoy entero! ¡Hurra!

Pocho no podía creer que hubiera tenido tanta suerte.....Cumplió su sueño y se convirtió en un huevo viajero. Recorrió todo el mundo, conoció huevos de avestruz, estuvo en las pirámides de Egipto, Mejico, australia, Polo Norte, etc.....Pasó toda su vida viajando, viviendo su sueño cada día.

Y colorín colorado...espero que os haya gustado.
*Cuchu*

El Huevo Cabezota

El Huevo Cabezota


El huevo Pocho vive en la nevera de una casa, y un día le dice a sus compañeros que ya está cansado de vivir en la nevera , y que quiere conocer mundo. El huevo Duro, que lleva mas tiempo que los demás allí, le contesta: Eso que dices es imposible, los huevos no se dedican a ver mundo.
- ¿ Porqué no ?- contesta Pocho
- Porque un huevo es un huevo!! Los huevos solo salen de la nevera para ser cocinados y alimentar a los humanos...deberías estar contento con eso! - le dice Duro muy convencido.
- Pero yo quiero ver qué hay fuera de la cocina, y luego puedo volver a la nevera a cumplir con mi destino.- Insiste Pocho
- No podrás hacerlo...te romperás y ya no servirás para nada ¡ eres un huevo! -. Dijo Duro por última vez.
- Ya sé que soy un huevo.....seré un huevo viajero. -

Alguien abrió la nevera para sacar leche, al cerrar no empujó lo suficiente y la puerta quedó abierta.
Pocho pensó que esa era la ocasión para intentar vivir su sueño, no lo pensó mas.....se lanzó al vacío para salir de la nevera y ¡ crack ! se rompió....
- Te lo dije Pocho ¡un huevo es un huevo! Como huevo puedes ser el mejor, el mas rico, el mas duro, el mas sabroso, pero siempre serás un huevo! y ahora eres un huevo roto y desperdiciado...

Y Pocho acabó en el cubo de la basura sin haber alimentado a nadie. Ahora saldrá de la cocina porque acabará en el vertedero y es que ¡un huevo es un huevo!

* autor: Cuchu



Ana tiene un caracol

Ana tiene un caracol



Ana tiene tres añitos, y es una niña preciosa, alegre y muy divertida.

Un domingo sus papás la dejaron en casa de sus abuelitos a pasar el día.

El verano estaba a punto de empezar, y el jardín se llenó de rosas blancas, rosas , rojas....

Los muros estaban verdes de hiedras y jazmines. Olía muy bien, y se estaba muy fresquito. Las mariposas venían a visitar a la pequeña Ana.... también las libélulas, mariquitas, salamandras y hasta grillos y saltamontes...

Su abuelo y ella siempre se entretenían en mirar a los pequeños insectos. En un rinconcito había un caracol grande.


-¡Abuelo mira....es un caracol, está muy solito!


El abuelo lo cogió y se quedó mirándolo....


-Parece que tiene el caparazón un poco roto-. Le dijo su abuelo


-Pobrecito!!! ¿Porqué no le ayudamos? Le preparamos una caja y cuidamos de su caparazón.... por favor abuelito.


-De acuerdo cuidaremos de....¿Como se llama tu nuevo amigo?


-"Caracolcito".- Concluyó Ana


La niña fue a contárselo todo a su abuela, que sacó enseguida un cajón grande de plástico transparente, con una tapa verde de rejilla, en la que había dos ventanitas transparentes que se abrían y cerraban.

Ana y su abuela salieron al jardín con el cajón y llenaron el fondo de éste con piedrecitas de varios tamaños. Después añadieron tierra, algunas raíces, hojas de hiedra, jazmín, etc.... Añadieron agua para que la nueva casa de "Caracolcito" estuviera completa.....ya se sabe que los caracoles necesitan mucha humedad.

Ana metió al caracol en el cajón y lo llevó a la salita, con la ayuda de su abuela. Se pasó la tarde mirando a su amiguito, que se movía de un lado a otro moviendo sus antenas....


-Abuela tiene una bolita en las antenas, y un puntito en la bolita.....


- Si cielo, son sus ojos


-Vaaaaaya. - Ana estaba encantada con Caracolcito


Cuando llegaron sus padres a buscarla, les enseñó el cajón, y les contó toda la aventura hasta conseguir la casa de Caracolcito. Antes de despedirse, le dijo a su abuela que cuidara de que no se saliera del cajón.


-Mañana vengo a verle abuelita. Cuida de el.


-Vale cariño..... yo me ocupo.


Ana no pudo ir a casa de los abuelos al día siguiente, pero el Martes su mamá la llevó nada más salir del cole a comer con ellos. Vivían muy cerca de su casa.

Fue derecha a buscar su caracol.

-Abuelita no está Caracolcito...no le veo por ninguna parte


-No puede ser....tiene el cajón cerrado


Entonces Ana levantó una hoja de hiedra y por debajo estaba pegado Caracolcito...Pero no se movía. Su abuela le cogió y estaba un poco seco....no salía de su caparazón. Miraron las hojas y no había comido de ninguna. Además el cajón estaba bastante seco....la tierra no tenía humedad.

La abuela de Ana se sintió muy disgustada....se le olvidó añadir un poquito de agua el día anterior.


-¡Ay cariño! pobrecito animal......Corre Ana trae agua.... Dijo la abuelita muy apenada por si se moría el caracol.


Ana echó un vaso de agua encima de Caracolcito..... en un par de minutos empezó a moverse y sacó el cuerpo y las antenas miraron a la pequeña guiñándole uno de sus ojos de bola.


Le pusieron lechuga fresca y empezó a comer y comer hasta que se quedó bien lleno...Ana que no paraba de mirarle, notó como sonreía.....


-Abuela me ha sonreído.


-Acabas de salvarle la vida!!! - Dijo la abuela muy contenta abrazando a su nieta.


-Si.....soy una super héroe ¿a que si?


-Ahora Caracolcito es feliz gracias a tus cuidados....Pero no olvides que cuando se le cure el caparazón, hay que soltarle de nuevo para que sea libre... ¿Vale cariño?


-Si abuelita...le soltaré para que sea muy feliz con una caracolcita. - Dijo Ana muy satisfecha por salvarle la vida a su amiguito.


Cuidó a su caracol una semana. Ya estaba curado. Ana cogió a Caracolcito con mucho cuidado y lo llevó al jardín...le dejó en el mismo lugar que estaba cuando le encontraron. La niña vio como se alejaba su amiguito sintiéndose muy feliz por haberle salvado..... Caracolcito paró un instante y volvió a sonreír.

Desde entonces Ana cuida de todos los animalitos, y cuando ve un caracol siempre recuerda a su amigo Caracolcito, que viene a visitarla de vez en cuando.......


......Y esta historia ha terminado


La Estrella de Vito

La Estrella de Vito

Un gnomo se enamoró de una estrella, y cada noche le ofrecía un regalo esperando que se fijara en él. Se pasaba todo el día buscando algo bonito para ella. Cuando lo encontraba se subía a la montaña mas alta para entregar su regalo.
Se quedaba allí toda la noche hasta que se dormía y cada amanecer el regalo estaba donde lo dejó.... -No le ha gustado. Esta noche le subiré uno mejor. Es una Estrella, no se conformará con cualquier cosa. Y empezaba a buscar de nuevo. Vito -ese era su nombre- no se daba por vencido.
Le llevó flores, perlas, cristales en forma de lágrima, polvo de hada....y mil cosas mas.

Un día que llovía mucho Vito no pudo salir a buscar y para no aburrirse visitó a su amigo Kako. Siempre que se juntaban Vito aprendía cosas nuevas, su amigo era el mas viejo y sabio del Valle Verdeclaro.

-Cuenta como vas con tu estrella Vito ¿Has conseguido algo que le guste?

-Sigo buscando...no ha cogido ningún regalo-. Vito dijo esto un poco apesadumbrado.

-¿Porqué no te vas de viaje? Fuera de Verdeclaro hay lugares maravillosos. Tal vez no esté aquí lo que buscas....- Le aconsejó Kako a su buen amigo.

-¡Claro! Es el mejor de los consejos.... Recorreré los mundos, reinos y aldeas hasta encontrar algo que sea capaz de deslumbrar a mi Estrella.

Preparó un hatillo con sus cosas mas queridas. Una taza de hoja de palmera, un cinturón de raíces de Mimosa y una semilla que heredó de su abuelo y que era su amuleto protector. Al amanecer salió de su pequeña choza y empezó a caminar sin rumbo fijo.

Caminó hasta donde empieza el mar y se acercó al puerto. Vio un barco pesquero y se ofreció como cocinero a cambio de que le llevaran.
Entre los marineros había un joven muy larguirucho y tristón, al que todos llamaban Teo. Vito se acercó a preguntarle el motivo de su tristeza.

-Estoy enamorado de una joven, hija de un rico mercader. Es inalcanzable para un pobre pescador como yo...- Dijo el muchacho resignado al cocinero Vito.

El Gnomo sintió compasión del muchacho. Su historia era parecida a la de él.
A la hora de comer todos los pescadores se sentaron alrededor de la mesa. Vito sirvió los platos con un exquisito guiso, cuando llegó a Teo añadió su semilla al plato. Teo se la comió sin darse cuenta siquiera.
Esa misma noche Teo se levantó a las doce en punto y se tiró al mar.....
Cuando todos los pescadores empezaron a preparar sus tareas el joven salió del agua cargado con un saco de algas. Todos le miraban como si fuera un fantasma.... Teo abrió su saco y sacó un cofre lleno de joyas y perlas, un cofre lleno de monedas de oro y otro lleno de diamantes.... Se quedó mirando a todos y dijo:

-Anoche me levanté porque escuché una llamada. Bajé al fondo del mar y allí estaban tres preciosas sirenas con un cofre en la mano. Cada una me dio un beso y puso el cofre en el saco de algas. Me dijeron que soy muy afortunado porque un gnomo utilizó su magia para que las escuchara. El gnomo les contó mi historia de amor y ellas me entregaron todas estas riquezas. ¡Somos ricos muchachos! Compartiré con todos vosotros los tesoros y aún así tendré riqueza suficiente para casarme con mi amada.

Los marineros le dejaron en una gran isla. Era un lugar precioso lleno de palmeras. Había bosques de palmeras por todas partes. Y cosa curiosa para Vito eran esas piedras grandes en grandes grupos. Pasó muchos días sin encontrarse con nadie. Creía que estaba solo en la isla hasta que vio a un pequeño conejito mirándole como bebía en su taza de hoja de palmera.

-Hola. Pensaba que no vivía nadie mas que yo en esta isla-. Le dijo Vito al conejo.

-Antes estaba yo solo, hasta que has llegado tu. Llevo cien años en esta isla yo solo, desde entonces soy conejo.

-¿Estas hechizado?

- Si. Soy el Rey de esta isla.... El día de mi coronación el brujo me ofreció a su hija como esposa. Era una joven preciosa, pero yo ya estaba enamorado de Mireya, mi prometida. La hija del brujo hizo un juramento sagrado de no casarse hasta que yo la aceptara. Entonces su padre hizo un conjuro convirtiéndome en conejo.... Todos los habitantes de la isla fueron convertidos en palmeras, las casas en piedras y los animales en arbustos.

- Entonces serás conejo hasta que aceptes casarte con la hija del brujo???

- También puedo romper el hechizo comiendo una hoja de palmera. Si lo hago la palmera morirá, y lo peor de todo es que no se quien es Mireya-. El conejo contaba su historia con mucha tristeza.

-¡Vaya historia! No se como podría ayudarte......

-Si me como tu taza de hoja de palmera romperé el hechizo y no morirá nadie.

El gnomo le dio su taza y el conejo se convirtió en un gran rey. Las palmeras volvieron a ser personas y cada cosa volvió a ser lo que era.
En agradecimiento los habitantes de la isla construyeron un barco para Vito, y le entregaron un mapa que le llevaría al Submindo, un lugar insólito visto por muy pocos....

Vito se hizo a la mar y navegó...navegó...navegó hasta llegar a una montaña con una cueva gigante al nivel del mar. Entró en la cueva y fue absorbido a lo mas profundo de la tierra y los mares....
Había llegado al Submundo, ese lugar del que muy poco se sabe. Sus habitantes eran seres muy extraños. Caminaban sin rumbo y luego se daban la vuelta para seguir caminando. A veces alguno de ellos se quedaba parado y empezaba a llorar, luego seguía caminando como si nada. Nadie trabajaba en nada, llevaban una vida sin sentido.


A Vito se le ocurrió que necesitaban tener una ocupación.... ser útiles en algo. Se quitó su cinturón de raíz de mimosa y con su magia de gnomo hizo que la raíz creciera hacia el exterior, haciendo nacer una preciosa Mimosa llena de flores....

- ¡Habitantes del Submundo! Estas raíces necesitan alimentos para mantenerse vivas. Vosotros estais aquí para cuidarlas. Les daréis alimento para que sigan creciendo... cada vez habrá mas raíces que tendréis que alimentar. Si cumplís bien vuestro cometido estaréis embelleciendo el mundo exterior y enriqueciendo el Submundo. Vuestra existencia tendrá una utilidad y seréis necesarios en la naturaleza.....

Los extraños seres empezaron a cuidar las raíces y se sentían cada vez mas felices. Ya no caminaban sin rumbo, todos tenían algo útil que hacer... Su vida ya no era insulsa.
Vito echaba de menos Verdeclaro y un día cualquiera emprendió camino a casa. Pero esta vez llevaba las manos vacías, pues había entregado todas sus pertenencias para ayudar a otros....

Vio a su amigo Kako sentado en la montaña que él se subió tantas noches esperando a su estrella. Vito abrazó a su amigo un buen rato. Luego le contó todas las cosas que había visto.

-Se todo lo que has hecho en tus viajes Vito. Lo del muchacho del barco y las sirenas, lo del conejo que era un rey... y lo del Submundo.

- ¿Como puedes saberlo? Pensaba contártelo mas adelante... Me fui en busca de un tesoro para mi estrella y vuelvo con las manos vacías...

- Vuelves con el mejor de los regalos-. Dijo la Estrella desde lo alto del cielo.- Te he visto todo este tiempo, y se lo contaba a Kako. Eres muy generoso, y no esperas nada a cambio. Has hecho cosas muy valiosas por otros entregándoles tus posesiones sin importarte nada. Ese es el único regalo que una estrella no puede rechazar. Brillaré para ti cada noche durante el resto de tus días, que serán eternos y llenos de felicidad.... Iluminaré tus sueños mientras duermes y siempre te guiaré en tus viajes.

Vito se sintió el gnomo mas feliz del Universo.... Y vivió por siempre junto a su estrella.

*Cuchu*

El cumpleaños de Pelusilla

El cumpleaños de Pelusilla


El cumpleaños de Pelusilla

*Panda se levantó al amanecer, quería darle una sorpresa de cumpleaños a su amiga la ardilla Pelusilla. Tenía pensado prepararle una fiesta sorpresa. Solo disponía de dos días y muchas nueces que recoger para el gran pastel que pensaba cocinarle él solito. Llevaba un cesto bien grande. Se adentró en el bosque y empezó a buscar.....antes de que Pelusilla se levantase Panda ya había llenado el cesto, y sin perder ni un solo minuto se lo llevó a casa muy satisfecho. ¡Menuda tarta de nueces prepararía!

Escondió las nueces para que Pelusilla no descubriera la sorpresa... "Será mejor que descanse un rato porque esto de madrugar cansa mucho" pensó Panda. Y se tumbó a dormir una siesta.

*Pelusilla que es una ardilla inquieta empezó a buscar sus nueces para el día. Buscó, buscó......buscó y nada encontró. Estaba tan enfadada que no paraba de gruñir entre dientes "Esto no puede ser" "Es imposible" "Aquí está pasando algo muy raro"

-Hola Pelusilla te veo un poco enfadada. - Saludó el señor Topo

-No encuentro ni una sola nuez!!! Alguien ha debido recogerlas muy temprano....hay que ser egoísta para cogerlas todas. Esto es muy raro...

-Pues sí... es muy raro...- dijo el señor Topo - Si me entero de algo te aviso Pelusilla. Ahora tengo que irme.

*El señor Topo fue a ver a su amigo Panda a contarle el enfado de la ardilla. Tenían que hacer algo. Panda escuchó con atención, pero no quería estropear la sorpresa a Pelusilla y no confesó que las nueces las tenía guardadas para una tarta... Puso cara de sorpresa y dijo: Yo no lo veo tan raro....a veces el viento sopla tan fuerte que se lleva todo lo que encuentra.

-Creo que voy a investigar este caso....seguro que esconde algún misterio-. dijo el señor Topo muy serio

-Eso, eso investigue, y cuénteme si se entera de algo..... -Contestó Panda un poco nervioso ante la insistencia de su vecino.

*Panda se puso a trabajar porque la tarta tenía mucho que hacer. Empezó a pelar las nueces para cocerlas en una gran cacerola... Después las sacó del agua caliente y empezó a machacarlas con una piedra para preparar la masa. Se tropezó con las cáscaras varias veces y pensó "Tengo que deshacerme de ellas, lo mejor será tirarlas cuando todos duerman"

*Pelusilla había reunido a un gran número de vecinos . Algo muy, pero que muy gordo estaba pasando en el bosque.

-Tenemos que encontrar al ladrón de nueces.....Ayer recolectó todas las que había, dejándome a mí y algunos más sin nada que comer. Pero eso no es lo peor..... Hoy el señor ladrón ha tirado todas las cáscaras de nuez vacías. Encima se pone chulito!!! Se ríe en nuestra propia cara. ¡Busquemos entre todos a ese listillo!!

-Sí buscaremos entre todos a ver si encontramos una pista... ¡Pongámonos en marcha! - dijo el señor Topo como un verdadero líder.

Se pusieron a buscar entre los restos de las nueces... - Mirad hay restos de nuez por todo el camino. Sigámoslas y llegaremos a nuestro misterioso ladrón chulito -. Gritó un pequeño mono.

Fueron siguiendo el rastro de las nueces y llegaron a casa de Panda...

-Bueno pues la tarta ya está. La guardaré en la despensa y mañana se la llevaré a Pelusilla para celebrar su cumpleaños por todo lo alto.- Dijo Panda muy contento.

Alguien llamó a la puerta y Panda abrió. Se encontró con un montón de amigos que vinieron a visitarle sin avisar. Oh no!!! Toda la casa estaba llena de restos de nueces.....si lo veían descubrirían su sorpresa! Se puso delante de la puerta para evitar que se asomaran dentro....

-Hola amigos ¡Qué sorpresa!

-Hola Panda ¿Podemos pasar? Estamos a punto de descubrir al ladrón de nueces-. Dijo Pelusilla bastante enfadada.

-Bueno verás..... Tengo que marcharme ahora mismo......si, ahora mismo....ejem... a ver a un tío que está muy enfermito. - Contestó Panda casi temblando

El señor Topo se adelantó y dijo. - No seas mentiroso! Tú no tienes ningún tío. Nos estás escondiendo algo...Queremos ver tu casa. Déjanos pasar ahora mismo!!!

Panda agachó la cabeza y se hizo a un lado para dejar el paso libre.

-¿Que significa todo esto? Siempre fuimos buenos amigos...¿Por qué has cogido todas las nueces? ¡Egoísta! - Gruñó Pelusilla a su amigo Panda

- Soy sonámbulo! Si seguro que ha sido eso.... a veces hago cosas dormido. ¡Seguro que ha sido eso! Yo no soy un egoísta...nunca te quitaría tus nueces para comérmelas yo solo.... - El pobre oso estaba muy nervioso por si descubrían la tarta, y encima sus amigos estaban muy enfadados con él.....vaya lío....

Pelusilla muy enfadadísima con su mejor amigo se acercó a él y con rabia le dijo: - No esperaba esto de ti Panda...me has decepcionado. Ya no quiero ser más tu amiga, y no quiero volver a verte nunca más!!! Ah y mañana no te molestes en venir a mi cumpleaños ¡no estás invitado! - Y llorando de rabia se fue sin despedirse. Todos la siguieron en silencio mirando de reojo a Panda....

Pobre Panda. Todo este lío por querer dar una gran sorpresa a su mejor amiga. Le dolió mucho que le creyesen tan egoísta, pero él se lo había buscado por hacer las cosas solo, sin contar con nadie.

*Llegó el cumpleaños de Pelusilla y Panda pensó que después del disgusto que dio a su amiga lo mejor es que no apareciera por el cumpleaños. Cogió la tarta muy temprano y la puso en la puerta de la casa de la ardilla..... y con gran pena se marchó a su casa.

Pelusilla se levantó y salió fuera a ver si encontraba alguna nuez para poder celebrar su cumpleaños, cuando se topó con una gran tarta de nueces en la que ponía Felicidades Pelusi.... Nadie la llama así excepto Panda "He sido una tonta" pensó. Nunca debí desconfiar de mi mejor amigo....él no me ha fallado nunca y yo me comporto como una egoísta. Llamó al señor Topo y se lo contó todo.

-Señor Topo me siento muy avergonzada...tengo el mejor amigo del mundo y no he sabido valorarlo ¿Cómo puedo compensarle? A lo mejor no me perdona

-Vamos Pelusilla, no hay en el mundo mejores amigos que vosotros. Todo el mundo mete la pata alguna vez. ¿Recuerdas cuando Panda se puso cabezota diciendo que tú eras la culpable de que no llegara la primavera? jajajaja. Se le metió en la cabezota que te comiste todas las semillas de las flores....

-Es verdad jajaja Nos enfadamos mucho esa vez.....los buenos amigos a veces también se enfadan. Voy a buscarle ahora mismo.

*Cuando Panda abrió la puerta y vio a Pelusilla con una sonrisa en la cara se puso muy contento.

-¿Te ha gustado la tarta? ¿Te ha gustado? La hice yo solo...para ti. Pero te prometo que cuando quiera hacerte otra tarta dejaré algunas nueces en el bosque...¡Vaya lío he montado! jajaja

-Vamos date prisa que ya están todos esperando a que llegues a mi cumpleaños...este año será el cumple de los dos.

Repartieron la tarta para todos los animales que estaban invitados y fue un cumpleaños inolvidable para Pelusilla porque su mejor amigo hizo algo precioso por ella.

Es maravilloso tener amigos!!! 

*Cuchu*

Una Cola de Lunares

Una Cola de Lunares



Panda, señor Topo y Kimono estaban jugando a tirar piedras en el río, a ver quién llegaba más lejos, casi siempre ganaba Kimono, entre otras cosas, porque tiene los brazos más largos que sus amigos. El señor Topo no ve muy bien y eso le impide apuntar muy lejos, por eso no ha ganado ni una sola vez.

-Si tuviera unos lentes más potentes seguro que os ganaría de vez en cuando… ¡Estoy harto de ser un cegatón!- Topo parecía un poco enfadado al decir esto.

-¡Chan Tatachaaaaaaaan!

Todos volvieron la cabeza y se encontraron con la cola de Pelusi. La tenía toda llena de papelitos pegados en varios colores.

-Pelusi tu cola parece una piñata jajaja- rió Kimono bromeando.

-¡Eres un tonto! No está bien reírse de los demás, ¿es que no os gusta mi cola? ¡Eso es porque no estáis a la moda! Son lunares, en la ciudad se llevan mucho- concluyó muy orgullosa de su aspecto.

-No te enfades Pelusi, pero Kimono tiene razón, pareces una piñata. Además los papeles se te irán despegando de la cola- contestó Panda con cautela para no enfadar a la ardilla, ¡porque vaya genio se gastaba!

-Hoy he recibido una carta de mi prima, la que vive en la ciudad, y me ha dicho que está de moda entre las ardillas tener lunares en la cola. Viene esta semana a visitarme y quiero estar a la última para recibirla- explicó Pelusi haciéndose la interesante.

Panda, Kimono y señor Topo se miraron, por sus caras estaban pensando los tres ¡la que nos ha caído encima!!! ¡Con lo cabezota que es, seguro que les esperaban un montón de quebraderos de cabeza!

-Bueno ¿os gusta o no?- volvió a preguntar Pelusi.

-¡Claro que nos gusta! Contestaron los pobres, sin atreverse a llevarle la contraria. Cuando algo se le metía en la cabeza ¡no había manera de hacerle cambiar de idea!

-Tengo que enseñarle mi nueva imagen a Cuchufleta, ella entiende mucho de moda ¡seguro que le encanta!-

Y se fue por la Cuesta del Huerto dando saltitos y cantando.

-Uff ¡cualquiera le lleva la contraria! ¿Seguimos con nuestro juego?- preguntó señor Topo.

Cuchufleta no estaba en casa y Pelusi estaba deseando mirarse de nuevo en el espejo, de modo que volvió a su árbol para seguir admirando sus lunares…

-¡Noooooooo! ¡Ayyyyyyy! ¡Ayyyyyyy!- nadie es más escandaloso que Pelusi llorando, sus gritos se escuchaban en todos los rincones del bosque, incluso en el río.

Señor Topo se quedó parado escuchando y los demás le imitaron. Un quejido desconsolado llegó a sus oídos “ayyyyyyy” “ayyyyy”

-Parece que a Pelusilla le ocurre algo- observó señor Topo-será mejor que nos acerquemos a su casa- concluyó.

Pelusi estaba mirándose la cola en el espejo sin parar de llorar.

-Si sigues llorando así vas a inundar el bosque- bromeó Kimono

-Tengo un problema muy serio ¡he perdido los lunares!, ¿no lo ves? No es momento de bromear ¡ayyyyyy!- Pelusi lloraba desconsolada cada vez que se miraba al espejo.

-A mí no me parece nada grave no tener lunares en tu cola, siempre la has tenido así y no te parecía mal- trató de animarla Panda.

-Yo tengo una idea ¿qué te parece si te pintamos los lunares?- dijo señor Topo, que siempre buscaba solución a los problemas.

Todos coincidieron en que la idea era genial. Se pusieron manos a la obra sin desperdiciar ni un solo segundo.
Panda trajo unos pinceles que tenía guardados en su baúl de los tesoros. El señor Topo trajo tintes de colores que compró en la tienda de manualidades. Kimono que tiene un gran talento para la pintura, cogió todos los materiales y se encargó de pintar la cola de Pelusi. Tardó aproximadamente una hora en terminar su obra de arte.

-¡Listo Pelusi!, han quedado estupendos- dijo Kimono muy satisfecho con el resultado.

Cuando la ardilla se volvió a mirar en el espejo, se le iluminó la cara.

-Tengo una cola preciosa, ¡preciosa, preciosa!- dijo muy sonriente Pelusi.

Como agradecimiento preparó el mejor de los bizcochos y les invitó a merendar. Se sentaron todos alrededor de un mantelito que colocó en el suelo. ¡Qué bien preparaba Pelusi los bizcochos! Se relamieron hasta los dedos.

El señor Topo pensó que un bañito en el arroyo no les vendría nada mal.
Pelusi salió dando saltos hacia el río gritando:

-El primero en mojarse será campeón jajaja- se tiró al agua y empezó a salpicar a Panda y a Kimono…

-Acabas de declarar la guerra del agua- dijo Panda riendo y salpicando a todos.

-¡Todos contra la reina de las nueces! ¡A por ellaaaa!- gritó Kimono dispuesto a ganar la batalla acuática.

Pasaron el resto de la tarde jugando en el agua. Cuando sus estómagos empezaron a protestar volvieron a casa a cenar, fue entonces cuando señor Topo se dio cuenta que los lunares de Pelusi ¡no estaban! Panda se decidió a contárselo sabiendo el disgusto que iba a sentir su amiga.

-Oh noooo! Mis lunares han desaparecido, el agua los ha borrado, ¡ayyyy!, ¡ayyyy!- empezó a llorar de nuevo Pelusi.

-Tenemos que hacer algo- dijo señor Topo tapándose los oídos.

-Tal vez podríamos pegarle unos trozos de plastilina- agregó Panda

-¿Y con qué se los piensas pegar? La plasti pesa mucho, se le caerán de nuevo- comentó Kimono tratando de pensar en una nueva idea.

Estuvieron un buen rato pensando posibles soluciones, pero ya era demasiado tarde y el cansancio no les dejaba pensar con claridad. Kimono y Panda se marcharon prometiendo volver por la mañana. El señor Topo se quedó un rato más.

-Tengo una idea, mañana tendrás tus lunares ¡te lo prometo!- dijo Topo antes de irse a dormir.

Pelusi se acostó con la esperanza de que resolvieran su problema.
Por la mañana el señor Topo se acercó a ver a Pitusa, la más popular entre las mariquitas del bosque. Hablaron de lo que le pasaba a la ardilla.

-En el bosque hay muchas mariquitas, ¡se me ocurre una idea!- dijo Pitusa muy pensativa. -Creo que podemos ayudar a Pelusi- concluyó.

El señor Topo se presentó en casa de Pelusi acompañado por un gran número de mariquitas.

-Mira Pelusi, aquí están tus lunares, y estos no se borran con el agua- decía señor Topo muy contento con la nueva idea.

Las mariquitas se subieron a la cola de la ardilla, formando círculos a modo de lunares.

-¡Qué genialidad!- dijo Pelusi -.

“Mi prima se va a quedar de piedra cuando me vea” pensó la ardilla radiante con su nuevo aspecto.

-¡Estoy muy contenta!, gracias señor Topo- dijo Pelusi entre brincos y risas.

-Uf ¡`menos mal! Ahora podremos respirar tranquilos en el bosque jiji- dijo Panda cuando vio la nueva solución.

Al día siguiente llegó su prima. Panda, Topo, Kimono y Cuchufleta la acompañaron a la estación de autobuses. Las mariquitas que también iban con ellos, se colocaron en su cola como ensayaron el día anterior.

-Ahí llega-dijo Pelusi emocionada.

De pronto empezó a soplar un fuerte viento que arrastró a las mariquitas despegándolas de su cola. Su prima ya se dirigía en dirección a ella, suspiró desanimada, pero pensó que no debía estar alegre para recibir a su prima aunque no tuviera lunares en la cola.

-¡Pelusi! Que ganas tenía de verte- dijo Isa abrazándola.

Camino del bosque Pelusi no pudo resistirse a preguntar:

-¿Dónde llevas los lunares? En tu carta me dijiste que está de moda.

Isa sacó un lazo de su bolso y se lo ató en la cola.

-¿Te gusta?- preguntó a Pelusi

-¿Los lunares de los que me hablabas se llevan en un pañuelo?- preguntó Pelusi incrédula.

-¡Pues claro!, ¿dónde quieres que los lleve?, ¿pegados en la cola? Jaja- contestó Isa entre risas.

-¡Pegados en la cola!, ¡qué tontería!, ¿verdad chicos?, jajaja- dijo Pelusi mirando a sus amigos muy avergonzada, mientras intentaba disimular lo tonta que se sentía.

Una vez en casa de Pelusi, Isa sacó un gran lazo blanco, lleno de lunares rosas. Se lo regaló para su cola. Pelusi se lo puso, se miró en el espejo y empezó a reír al recordar los lunares pintados. Todos rieron con ella. ¡Qué tontos habían sido! Jajaja
Isa los miraba sin entender qué les hacía tanta gracia. Su prima le contó todo lo que hicieron sólo para impresionarla.

-¡Ja ja jaja!- reía sin parar Isa- jajajaja, ¡una cola de lunares!, jajaja

Pelusi lo pasó genial en compañía de su prima y se prometió a sí misma no volver a ser ¡tan presumida!

¿Crees que merece la pena pasarlo mal sólo para presumir? ¡A que no!

Y naranja anaranjado, este cuento ha terminado... ¿Os ha gustado?

*Cuchu*

¡El Mono Kimono toca el tambor!

Aventuras en el Bosque // ¡El Mono Kimono toca el tambor!



¡Pom! ¡Pomporrompom!
El bosque retumba...
-¿Qué ruido es ese? Me voy a volver majara con tanto jaleo- protesta Señor Topo.
¡Pom! ¡Pom! Pomporrompom!
El señor Topo salió de su madriguera ¡tenía que enterarse qué era ese ruido! Siguiendo el sonido llegó al árbol de Kimono. El ruido era tan fuerte que por más que señor Topo gritaba a su vecino, éste no se enteraba de nada. Kimono no paraba de tocar un viejo tambor. Acababa de encontrarlo en lo más profundo del bosque de los duendes traviesos, nunca nadie había llegado tan lejos.
-¡KIMONOOOOO! ¡KIMONOOOOOO!- gritaba Topo tan fuerte como podía.
Llegaron más vecinos tras el estruendo. Pelusilla lanzó una nuez con intención de dar al tambor, pero el cogote de Kimono se cruzó en el camino del fruto…
-¡Ayyyyyyy!- gritó el mono, miró abajo para ver quién le atacaba y fue entonces cuando vio a un montón de vecinos enfadados mirándole…-¿Por qué me atacáis? ¿Acaso voy yo a molestaros a vuestra casa?
-¡NOOOOOO! Nos molestas desde la tuya ¿Acaso estás sordo? ¡No hay quien pare tranquilo con tanto ruido!- contesta señor Topo muy, pero que muy enfadado.
-¡Eres un Merluzo! ¡No hay quien pare en el vecindario!- grita Pelusilla furiosa
-¡Pero si estoy tocando música! No sabéis apreciar el arte- les explica Kimono sin entender tanto enfado.
-¿Música? ¿Eso es música? ¡Pero si yo pensaba que se estaban cayendo las montañas!- gruñe señor Topo
-Vale ya lo dejo, no pretendía molestar- dijo Kimono decepcionado por no poder tocar su tambor. A él no le parece que sea para tanto.
**********
Panda había pasado todo el día en la ciudad visitando a su tía Pipina, estaba un poco cansado del viaje. Pensó tumbarse un rato antes de salir en busca de sus amigos…
¡Pomporrompo! ¡Pom! ¡Pom! ¡Pom!
-¡Ay que susto!- gritó Panda -¿Qué es eso?- se levantó de la cama para ir a ver de dónde provenía el escándalo. En el camino se encontró a Pelusi con Topo y unos cuantos vecinos más, parecían estar discutiendo sobre algo que les tenía enfadados.
¡`Pomporrompompompom! ¡Pompompom! ¡Porrompompom!
-¡Esto no puede seguir así! ¡Tenemos que hacer algo ya!- dice Cuchufleta con determinación.
-¿Qué está pasando aquí? ¿Y qué es ese ruido tan espantoso?- pregunta Panda al grupo.
-Kimono ha encontrado un tambor y no para de hacer ese ruido, había prometido parar, pero al parecer el ruido le ha afectado el cerebro. ¡O para o no me quedará más remedio que irme de aquí!- Explica Topo al oso.
-¿Por qué no hacemos lo mismo que Kimono? Tal vez al escuchar mucho ruido comprenda…- alegó Panda
Después de un rato decidieron que la idea del oso era la más acertada…
**********
Kimono limpió su tambor y vio unas letras en el lateral “No podrás resistirte a mi encanto, sólo serás feliz tocando”
-Cuánta razón tiene esta frase… cada vez me gusta más tocar el tambor- dicho esto se metió en la cama a descansar. Nada, no podía dormir, su cabeza sólo pensaba en tocar el tambor. A las cinco de la madrugada ya no pudo más…
¡Pom! Pompom! ¡Porrompompom!
-¡Bastaaaaaaaaaaaa!- gritó Cuchufleta desde su casa
Kimono salió al exterior tocando sin parar…
-¡Kimono si sigues así te impondré un castigo!- gritó señor Topo – ¡No puedes molestar de esa manera, estás faltando al respeto y a la convivencia!- concluyó.
-¡No puedo parar! El tambor me hipnotiza…seguro que es de alguno de esos duendes traviesos del bosque… ¡Socorroooo!
Kimono tocaba y tocaba, estaba agotado ¡necesitaba dormir! ¿Por qué seguía tocando entonces?
-Señor Topo creo que esto es un caso muy especial, tal vez deberíamos llamar a la cabra Kika. Suele ser de mucha ayuda en casos extraños como éste- argumentó Cuchufleta desesperada ante la situación.
**********
La cabra vivía bastante alejada, en lo alto de la montaña, como siempre hace mucho frío en esa zona, el elegido para la misión fue Panda. Salió en su busca esa misma mañana.
La cabra estaba cantando en lo alto de una roca:
-“Soy una cabra lecheraaaaaaa” “Te doy leche merengadaaaaaa” “Hay que cabra tan saladaaaaaaaaa, tolon tolon”
-Buenas tardes señora Kika- saludó Panda tratando de disimular la risa, por lo mal que cantaba la cabra.
-¡Panda! Qué alegría verte por aquí- contesta Kika muy contenta…en realidad ella siempre está contenta.
Panda le explicó el motivo de su visita…
-¡No sabemos que hacer! Kimono pide socorro porque no puede parar de tocar- dice Panda lleno de confusión.
La cabra lo acompañó al bosque en seguida. Cuando llegaron ya era de noche…
Kimono seguía haciendo ruido, mientras Pelusilla no paraba de llorar y Cuchufleta paseaba de un lado a otro. El señor Topo había metido la cabeza en su madriguera debajo de la almohada.
¡Todos estaban desesperados!
-¡Vecinos ya he llegado!- saludó la cabra- creo que sé lo que le pasa a Kimono.
Todos salieron a su encuentro.
¡Pomrropopom! ¡Porompompero!
-¡Por favor Kika ayúdame! Este tambor no me deja parar- suplica Kimono
-El tambor tiene un hechizo- confirmó Kika
¿Un hechizo? Preguntaron todos al unísono.
-Sí, Kimono se adentró en el bosque de los duendes traviesos, cogió el tambor sin preocuparse de a quién pertenece. Los duendes protegen sus cosas con un hechizo…
-¡Siiii! El tambor tiene una frase que dice “No podrás resistirte a mi encanto, sólo serás feliz tocando”- dijo Kimono exhausto.
Kika les explicó que había que devolver el tambor a su lugar de origen, sólo así volvería la calma al bosque. Les pidió que acompañaran a Kimono, para evitar alguna que otra travesura de los duendes…
**********
Panda, Pelusilla, Cuchufleta, Topo y Kika acompañaron a Kimono sin dormir, salieron esa noche a devolver el tambor ¡eso sí, con los oídos tapados!
¡Todos estaban muy asustados! Era la primera vez que entraban a un lugar como ese de noche y encima haciendo ruido.
Un hombrecillo verde con orejas puntiagudas les cortó el paso.
-Alto ahí gente de otro lugar. ¿Qué se os ha perdido en mi bosque?- pregunta el duende con una ceja levantada.
-¿Tu bosque? ¿Cómo puedes ser tan presuntuoso? Este es el bosque de los duendes…- contestó Pelusilla
-En este bosque sólo hay un duende, y ese soy yo… este es “el bosque del duende”, y ese tambor es mío ¡devuélvemelo ladronzuelo!
¡Pomporrompom! ¡Pompomrrompompero!
-Ojalá pudiera, por eso hemos venido ¿me puedes ayudar a dejar de tocarlo? ¡No puedo hacerlo yo solo por más que lo intento!- contesta Kimono sin aliento.
El duende empieza a dar vueltas alrededor de Kimono diciendo unas palabras muy raras…después sopló al tambor y ¡qué silencio!
¡Uffffff por fin!!!
-Mono esto te ha pasado por coger lo que no te pertenece sin permiso. Espero hayas aprendido la lección- riñó el duende a Kimono.
-Prometo no hacerlo nunca más ¡nunca más! Ya he tenido bastante…-contestó el mono moviendo mucho los brazos.
¡Hemos tenido bastante! Dijeron todos.
**********
Se despidieron cordialmente del duende, que prometió hacerles una visita al bosque, para enseñar a Kimono a tocar el tambor.
Esa noche por fin reinó la paz de nuevo y todos durmieron a pierna suelta.
Panda y Pelusilla estaban tumbados boca arriba en el claro que hay junto al río…
-¿Ves esa estrella grande? Te la regalo Pelusilla- dijo Panda a su amiga
-¡Ni hablar! Primero pide permiso en el cielo, a ver si vamos a meternos en otro lío- dijo Pelusi riendo
Se quedaron mucho rato disfrutando del silencio. Los demás ya estaban todos durmiendo ¡ Sobre todo Kimono!
Por cierto ¿Sabéis cómo se llama el duende? Sí, el dueño del tambor hechizado… ¿Ya lo habéis adivinado? Hay una palabra escrita de forma diferente por todo el cuento ¡Ese es su nombre!
Y Naranja anaranjado…este cuento ha terminado ¿Os ha gustado?
*Cuchu*

La Graduación de Cuchufleta

La Graduación de Cuchufleta

Pelusilla no se encontraba nada bien. Llamó al señor Topo para que viniera a verla, a lo mejor podía ayudarla con algún jarabe de los que solía preparar.

-Por los síntomas parece que tienes una gripe....en estos casos lo mejor es quedarse en la cama-. El señor Topo le dio un jarabe para la fiebre y le aconsejó no salir a la calle.

Eso era todo un contratiempo para Pelusilla. Tenía que desfilar disfrazada de reina Roja en la fiesta de graduación de su amiga Cuchufleta la mofeta.

La ardilla se puso de tan mal genio que su cola se puso tiesa y empezó refunfuñar ¡Maldita gripe! Y justo ahora que tengo un compromiso ¿pero es que siempre me tiene que tocar a mí? – se tiró un buen rato protestando tan alto, que todos podían oírla desde el exterior

Panda que la estaba escuchando, se acercó a verla un momento.

-¿Pero qué te pasa? Se oyen tus gritos desde la calle…eres una cascarrabias – le dijo el oso a Pelusi.

-¡Tengo gripe! Y mañana es el desfile. ¡Esto no puede ser! – protestó la ardilla.

¡Vaya mal genio el de la ardilla! Cuando algo no sale como ella espera empieza a gruñir sin parar.

-Gruñir no te sirve de nada Pelusi – dijo Panda - Si estás enferma lo mejor es quedarse en la cama- trató de convencerla, pero sin mucha esperanza de conseguirlo.

-¡Ni hablar!...no puedo quedarme en la cama. De ninguna manera puedo fallar a mi amiga –

Pelusilla no paraba de gruñir dentro de la cama. Se sentaba, gruñía y volvía a tumbarse. Le dolía todo, y sabía que por mucho que ella quisiera no podría desfilar en la fiesta de graduación. – “Pobre Cuchufleta....se quedará sin su reina en el desfile, con lo que le costó hacer el traje y ahora nadie lo lucirá”- pensó sin poder hacer nada.

A Panda se le ocurrió una idea.

-Si quieres yo puedo desfilar de reina Roja - dijo el oso convencido de haber encontrado la solución.

Las carcajadas de su amiga se escucharon a un kilómetro.

- ¿Tú? pero si eres un chico ¿Te imaginas a un oso vestido de reina de las fiestas??? ¡No, no y mil veces no! Todos se reirán de ti..... ¿Además dónde piensas meterte el vestido? ¡Con lo grande que eres tendrías que llevarlo en una oreja! -. La ardilla no paraba de decir cosas, empezó a llorar desconsolada ¡Ayyyyyy! ¡Ayyyyyy! ¡Con la ilusión que le hace llevar ese traje! Menuda faena…

-Tranquilízate, ya me ocupo yo de buscar una solución. ¿Cuánto falta para el desfile? -El pobre oso no sabía cómo tranquilizarla.

-¡Mañana! No hay tiempo para buscar una solución.....será un desastre-. Y volvía a tumbarse en la cama porque la fiebre empezaba a subirle.

- ¡Vamos! No es para tanto. Lo que pasa es que te encuentras mal y por eso todo te parece tan grave… -Panda pasó un buen rato con ella, intentando distraerla para conseguir calmarla. Le dio el jarabe para la fiebre y se quedó esperando hasta que Pelusi se durmió.

Fue a casa de la mofeta Cuchufleta y le contó todo.

La pobre mofeta estaba tan ilusionada con el desfile que al escuchar a Panda, empezó a dar paseos de un lado a otro sin parar.

-Llevo trabajando en ese traje de reina Roja tres meses.... El que gane el desfile tendrá el honor de vestir a Doña Gata Siamesa. Ese es el sueño de toda diseñadora de moda.... Si no puede desfilar Pelusilla no lo hará nadie. El traje está hecho a medida, y ella es la única que puede lucirlo. ¡Oooohhhh rayos que mala suerte tengo! - Y Cuchufleta paseaba cada vez más deprisa por toda la casa.

Panda se puso bizco de mirarla y gritó: - ¡Para ya!! Me estás mareando con tus paseos. Se me ha ocurrido una idea. Mañana Pelusilla estará lista para el desfile, de eso me encargo yo-. Y con las mismas salió de casa de Cuchufleta a toda velocidad.

Mientras Pelusilla dormía, Cuchufleta le daba vueltas a la cabeza por si se le ocurría algo.

¿Y si le pide a la coneja Amanda que sustituya a la ardilla?

No eso sería un mal gesto hacia su amiga…Pelusilla siempre la ayuda cuando lo necesita. Ya está decidido, si no desfila su amiga, no lo hará nadie…

Panda se adentró en el bosque, tenía que llegar a la colina de los deseos antes que se pusiera el sol. Tardó un par de horas en llegar, pero mereció la pena el esfuerzo, aún era de día y podría acomodarse en el lugar adecuado a esperar la noche. Se tumbó boca arriba mirando al cielo, esperando la noche con impaciencia… Necesitaba que pasara un cometa.

Su madre le contó una vez que si ves pasar un cometa y pides un deseo antes de que se desvanezca se cumple. Y a él se le cumplió cuando pidió que Pelusilla fuera su amiga ¡Se divierte tanto con ella!

Una vez se disfrazaron de fantasmas, querían asustar a Kimono para darle una lección por sus bromitas… salieron de noche los dos juntos, y kimono les dio un susto de muerte jajajajaa. Se pintó con colores fosforescentes y lucía como un verdadero fantasma. Y es que Kimono es único para gastar bromas.

El señor Topo volvió a ver cómo se encontraba la ardilla de su gripe. Se encontró a la pobre en la cama empapada de sudor, la fiebre volvía a subirle y con el disgusto del desfile cada vez se encontraba peor.

En la explanada del bosque ya estaban montando la pasarela... Al día siguiente a mediodía empezaba la fiesta de graduación. Y no había Tiempo que perder

Estaba quedando un escenario precioso…

La coneja Amanda se acercó a casa de Panda a preguntar por Pelusilla, pero no había nadie dentro.

La noche empezaba a caer en el bosque. Panda seguía en lo alto de la montaña esperando a ver ese cometa que cumpliría su deseo. Ya estaba casi dormido…

¡Por fin un cometa cruzó el cielo! Panda cerró los ojos y deseó con todas sus fuerzas…- Que se cure Pelusilla….que se cure esta noche…por favor, por favor, por favoooooorrr -.

Ahora ya se podía ir a casa tranquilo porque Pelusi se curaría esa misma noche.

Amanda visitó a Pelusilla, parecía una ardilla espachurrada, “pobrecilla, lo debe estar pasando fatal” pensó Amanda. Charló un ratito con ella y luego se marchó a casa.

La pobre ardilla amaneció con mucha tos, y no podía parar de sonarse la nariz….así no podía ir a ninguna parte. Cuchufleta se pasó a verla.

-Hola Pelusilla, ¿Qué te pasa en la nariz? La tienes roja y gorda como un payaso. ¿Te encuentras mejor? - preguntó la mofeta un tanto apenada.

-Lo siento mucho Cuchufleta….que inoportuna he sido al ponerme enferma. Debí tener más cuidado cuando jugaba en el río… el agua estaba demasiado fría. ¡Soy una ardilla tonta!

- No es culpa de nadie, otras veces me has ayudado mucho. Si no desfilas este año ya será el que viene. ¡Prepararé un vestido espectacular y serás la reina del baile!- las dos rieron

En ese momento entró Panda por la puerta muy contento.

-Anoche pedí un deseo ¿A que estas curada Pelusi?

- Pues no Panda no estoy curada – contestó la pobre Pelusi entre sollozos – No es justo.

- Creo que lo mejor es que vaya al desfile... al menos veré quien gana el premio. ¡Te prometo que te contaré todo! –Cuchufleta dio un beso a su amiga enferma y se marchó.

Panda se quedó con su amiga en casa para consolarla. Le contó historias que habían vivido juntos; se rieron recordando las veces que Panda se había caído bajando la cuesta del huerto.

-Ja j aja ¡Soy un poco torpe! En cambio tú eres tan graciosa moviéndote…

Todos los invitados fueron ocupando sus sitos para ver el evento…. Había gran expectación por conocer a Doña Gata Siamesa.

Los animales del bosque, desfilaban con gran elegancia, los trajes de los diseñadores que se graduaban, esperando que Doña Gata Siamesa se decidiera por alguno de ellos.

De pronto el señor Topo se percató de su ausencia…. – ¿Alguien sabe dónde está Doña Siamesa? – preguntó a los encargados de recibir a la invitada de honor.

-Pu…pu…pues no la he…. hemos vissss….vissss…..visto – contestó el conejo Tartamudo.

La Gata Siamesa no apareció por ningún lado…

Ya había terminado la graduación.

Por la tarde Pelusilla se empezó a encontrar mucho mejor y salió a ver la fiesta. Cuchufleta al verla se alegró mucho, y Panda le pidió que se pusiera el vestido rojo ¡tenía tantas ganas de verla!

Cuando Pelusilla se presentó en el baile con su vestido de reina Roja, todos se quedaron mirando y admirando a la pequeña ardilla.

En ese momento llegó Doña Gata Siamesa, que se había perdido en el camino y estaba muy malhumorada.

El conejo tartamudo la recibió con el mejor de sus saludos y le ofreció un asiento cómodo, tratando de calmarla. El señor Topo pensó que podrían desfilar de nuevo todos los trajes, así el ganador recibiría el premio. Dicho y hecho. Pelusilla lució su traje en la pasarela y se sintió como una auténtica reina. Cuchufleta estaba muy emocionada, además del orgullo que sentía al ver su obra maestra lucir tan esplendorosamente. No ganó el concurso, pero se sintió muy feliz por haber cumplido su sueño. Hicieron fotos que Pelusilla pensaba colgar en su saloncito.

Doña Gata Siamesa se enamoró de aquél vestido rojo y encargó uno para ella a la mofeta, que daba saltos de alegría.

Panda miró al cielo y dio las gracias a su cometa por cumplir el deseo… ¡Sabía que no le fallaría!

-Hoy ha sido el peor día de mi vida, y al mismo tiempo ha sido el mejor día de mi vida ¿a que suena raro? – preguntó Pelusilla a sus amigos.

-A mí me ha pasado exactamente igual que a ti – contestó Cuchufleta muy relajada.

-Es muy curioso ¿verdad? Un día puede empezar muy mal, pero si nos lo proponemos, podemos hacer que acabe bien- dijo Panda un poco tímido.

Esa noche se subieron todos a la colina de los deseos a dar las gracias por todo. Se encontraron con la coneja Amanda, que estaba allí tumbada.

-¿Qué haces aquí Amanda? – preguntó Panda

-Anoche pedí que la Gata Siamesa se retrasara, para que Pelusilla tuviera tiempo de recuperarse. Hoy he venido a dar las gracias.

Todos se agarraron de la mano tumbados boca arriba para agradecer a la naturaleza, y a las estrellas, todo lo bueno que les había pasado.

¡¡Y es que podemos hacer que las cosas cambien a mejor!! ¿A ti que te parece?

Naranja anaranjado….el cuento ha terminado ¿Os ha gustado?

Las Gemelas, el Violín y el Baúl

Las Gemelas, el Violín y el Baúl

Por fin llegó el día.
Inma y Almu son gemelas, y les encanta la nieve.... Sus papás les prometieron que si sacaban buenas notas en los estudios, pasarían un fin de semana en una cabaña en medio de la montaña. Las gemelas daban saltos de alegría porque era Viernes y las maletas ya estaban preparadas.
El viaje en el coche se lo pasaron jugando al "veo, veo" y a cantar, contar cuentos.... Hasta que vieron las montañas blancas por primera vez en su vida.

¡Vaya paisaje mas increíble!

Se quedaron con cara de tontas mirando el paisaje.
Almu miró a Inma y empezó a reirse.... -Ja ja ja tienes cara de tontaina! jajaja -. Inma empezó a reirse porque su hermana tenía la misma cara que ella..... con un poco de malicia dijo entre risas - jajajaja pues todos dicen que tenemos la misma cara....somos iguales tontaina jajajajaja.-
Cuando sus padres aparcaron el coche, las dos niñas salieron corriendo a tirarse en la nieve. Empezaron a tirarse bolas de nieve la una a la otra entre risas.

-Niñas ayudar con el equipaje. - Les dijo papá mientras bajaba las maletas del coche. Entraron en la cabaña de madera, donde había un salón muy espacioso con chimenea, un dormitorio con una cama grande para sus papás y otro con dos camitas para ellas; una cocina grande y luminosa con despensa y un cuarto de baño.

Inma entró en la cocina a curiosear. La despensa era una habitacion pequeña llena de estantes vacíos..... ¡Un momento! En un rincón había un violín bastante estropeado. A Inma le resultó muy misterioso ese violín. Lo cogió y corrió a buscar a su hermana.
Almu estaba en el dormitorio toqueteando todo y cotilleando entre los muebles.... Lo que más llamó su atención fue el baúl que estaba debajo de la ventana, enfrente de las dos camas. Trató de abrirlo, pero no pudo por mas que lo intentó.... le resultaba bastante misterioso aquél baúl.

-¡Almu mira lo que he encontrado! Es un violín muy viejo. apuesto a que tiene magia!!! - Gritaba Inma mientras entraba en su dormitorio-.

-Lo que seguro tiene magia es este baúl.....pero no encuentro la forma de abrirlo. Apuesto que está lleno de cosas mágicas. ¿Como porras se abrirá? - Le decía Almu a su hermana mientras buscaba por todas partes la llave del baúl....

-Pobre violín - decía Inma mirando con pena el instrumento de madera - apuesto que perteneció a un apuesto príncipe, que tocaba melodías de amor recordando a su bella princesa, desaparecida por culpa de una malvada bruja......... - Al mover el violín algo sonó en su interior -. Inma lo agitó y volvió a escuchar que algo se movía dentro. Tardó un rato hasta que consiguió que saliera por el pequeño hueco del instrumento. Almu no podía creer que tuviera tanta suerte......

-Es una llave ¡ apuesto a que es la del baúl! - Resolvió Almu llena de esperanza. Su hermana le dio la llave y cuando estaban a punto de meterla en la cerradura del baúl....... - Vamos pequeñajas. Es hora de comer, y vuestro padre ya está sentado en la mesa esperando-. Mamá las sacó del cuarto haciéndoles cosquillas.

Mientras comían Inma contó lo del violín, y Almu lo del baúl y la llave misteriosa. Los papás de las niñas les dieron permiso para abrir el baúl delante de ellos. Hablaron de lo bonita que era la casa..... de lo mucho que les gustaba el paisaje. Quedaron en hacer un muñeco de nieve todos juntos después de comer.

Papá hizo la bola mas gorda, mamá hizo la bola mediana y la puso encima de la grande, y las mellizas hicieron la bola pequeña que sería la cabeza del muñeco....le pusieron dos limones verdes como ojos, la nariz se la hicieron con una patata alargada....y le pusieron una boca sonriendo con un plátano. El gorro de rayas azules y blancas de papá y la bufanda a juego también se lo pusieron. ¡ Quedó genial!

-¿Como le vamos a llamar? - Les preguntó papá.

Las niñas se miraban pensando un nombre.... se cuchichearon varias cosas en el oído y después de llegar a un acuerdo dijeron al unísono:

¡Queremos que se llame Frioso!

Jugaron toda la tarde alrededor de Frioso con la nieve.... Hicieron castillos, puentes, carreteras, y bolas para tirárselas a la cara.......

Antes de cenar fueron por fin a su habitación para abrir el baúl y descubrir sus secretos. Papá y mamá estaban con ellas. Almu cogió la llave y la metió en la cerradura.... dio media vuelta y ¡sorpresa! el baúl se abrió. Estaba lleno de ropa antigua.... y era ropa de niña. Los papás salieron de la habitación y ellas se empezaron a probar aquellos maravillosos trajes..... parecían princesas de cuento. Inma se puso un vestido verde con una falda larga y muy vaporosa... parecía un hada. Almu eligió un vestido rojo con la falda de tul y larga hasta los tobillos, era igual que una princesa.

Almu le dijo a su hermana - Tu serás un hada y yo una princesa...necesitarás una varita mágica, todas las hadas tienen una-. Se volvió al baúl a buscar y encontró un palo de madera..... - Inma esto será tu varita!!
Inma se acercó y dijo... -Esto es el arco del violín....con el se frota en las cuerdas y suena música ¡Es genial! y sin perder un solo minuto se puso a tocar.....

-¡Para ya por favor Inma! Suena horrible.... - Almu no podía soportar tanto ruido.

Inma no hizo caso y siguió tocando, tocando....... La habitación empezó a llenarse de luz, y miles de florecitas blancas flotaban en el aire.......
Las mellizas miraron alrededor de ellas y se dieron cuenta que ya no estaban en su cuarto. Estaban en medio de un campo lleno de árboles, que en lugar de hojas, tenían flores blancas que se desprendían de sus ramas para flotar en el aire.Pero las flores, eran en realidad, copos de nieve con mil formas diferentes que relucían con la luz del sol.
Frente a ellas había un camino que llegaba a una cabaña muy parecida a la suya. Las niñas se miraron, y agarradas de la mano empezaron a recorrer el camino hasta llegar a la cabaña....

Llamaron a la puerta y se abrió sola. Entraron sin decir palabra.... Todo era igual que en su cabaña... los mismos muebles, los mismos adornos....pero sus padres no estaban allí. Pasaron por todas las habitaciones, y al entrar en una que era idéntica a la de ellas sintieron frío.... mucho frío.......

-Mira Almu esa puerta.... nuestra habitación tiene un armario justo en ese mismo lugar. Tengo mucho frío.....

Las pequeñas se abrazaron para darse calor y empezaron a sentir sueño. Se tumbaron en una de las camas y se quedaron dormidas las dos muy juntitas..........

-Niñas, niñas....... os habéis dormido-. Les dijo mamá sonriendo... - Daros un baño que en diez minutos cenamos-. Las dio un beso en la mejilla y salió del cuarto.

Las mellizas se miraban sin entender nada.... de pronto miraron el armario y las dos al mismo tiempo salieron corriendo hacia él. Empujaron y poco a poco consiguieron correrle mas de un metro.....

¡La puerta estaba allí mismo!

Se agarraron de la mano y sin poder contener la curiosidad abrieron la puerta....... Era una habitación redonda, y justo en el centro tenía una escalera de caracol que bajaba a un piso inferior.
Las niñas bajaron la escalera, que se les hizo bastante larga, hasta llegar a un sótano oscuro. Justo al lado de la escalera estaba el interruptor de la luz, Inma encendió y vieron que toda la estancia estaba llena de libros por todas partes.....empezaron a mirar algunos de ellos y descubrieron que eran maravillosas historias que nunca antes habían visto. Hablaban de gente que llegó a esa montaña...con muchas fotos de personas que se parecían a ellas. Incluso había unas gemelas fotografiadas en el dormitorio de ellas.... y miles de historias mas de ese mágico lugar.

Las niñas fueron a contárselo todo a sus padres, que se sintieron muy felices.... Esos libros eran toda la historia del pueblo de la cabaña. Llevaban muchos años perdidos. Se dice que alguien los escondió en una antigua guerra y jamás volvieron a encontrarlos.....

En el pueblo de la cabaña, hicieron una fiesta para ellas en agradecimiento por el hallazgo. Conocieron a todos los habitantes del pueblo y las hicieron una foto para ponerla en uno de esos libros.....

¡Pasaron el fin de semana mas increíble y divertido de toda su vida! ¡Y por si fuera poco descubrieron un gran secreto! ¡Genial!

-Almu apuesto a que en todo esto hubo magia.... - Su hermana miró a Inma y muy segura de lo que pasó dijo.. - Apuesto a que si Inma.

Una anciana que estaba muy cerca de ellas, las acarició la cabeza, y guiñándoles un ojo dijo en voz muy bajita....- Gracias por vuestra magia!!

Y colorín colorado....... hasta el próximo cuento...
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El día de las castañas




Un domingo del mes de octubre amaneció muy soleado. La brujita Estela fue a buscar a su mejor amiga, la burrita Gema.
-Hace un día precioso, ¿te apetece dar una vuelta por el campo?- preguntó Estela a su amiga.
-Siiiiiiiiiiiii, así comeré un poco de hierba fresca. ¡Qué ilusión!-Contestó Gema muy contenta.
A las dos les gustaba mucho disfrutar de la naturaleza. Prepararon unas rebanadas de pan y quesitos para cuando tuvieran hambre, porque aunque Gema pensara comer hierba, la verdad es que el pan con quesito le gustaba muchísimo más. 
Tardaron poco tiempo en llegar al campo, porque vivían en un pueblo que estaba justo al lado. Cuando llegaron al río, la burrita Gema metió sus patas y con el rabo salpicó a Estela.

-¡No me mojes! Mi sombrero de bruja se encoge con el agua y es nuevo- protestó Estela.

-Pero si eres bruja; si se encoge sólo tienes que hacer un hechizo y volverá a su tamaño. ¡Eres un poco gruñona!-contestó gema divertida, pues le gustaba hacer de rabiar a su amiga.

Siguieron su excursión por el campo disfrutando del sol. Las mariposas revoloteaban alrededor de la burrita, y ella corría queriéndolas coger entre risas.

-¡Mira cuantas castañas hay en los árboles!-Exclamó la brujita Estela.

-Son castaños- dijo Gema.

-Ya lo sé sabionda, de los castaños salen castañas- replicó Estela.

Se miraron la una a la otra y dijeron al mismo tiempo ¡vamos a recoger unas cuantas! La burrita por un lado y la brujita por otro, recogían castañas del suelo, ¡había muchas!

-Menudo banquete nos vamos a dar, voy a preparar un gran pastel e invitaré a todo el pueblo-decía Estela entusiasmada.

-Yo me las como asadas, que es como más me gustan, ¡qué ricas!- se relamía la burrita.

A la hora de comer se sentaron al lado del río, a la sombra de un gran árbol, y sacaron el pan con quesito, ¡estaban hambrientas!
Un escarabajo pelotero pasaba cerca de ellas llorando y Gema sintió curiosidad.
-¿Por qué lloras?-preguntó la burrita con interés.

El escarabajo se acercó a ella muy apenado, con la esperanza de que le ayudara.

-Soy Víctor, el escarabajo pelotero más famoso de la zona… mis pelotas siempre han sido las más redondas y grandes, ¡y ahora he olvidado cómo se hacen!- Explicó el escarabajo entre sollozos.

-¿Y por qué te has olvidado de hacer pelotas?- preguntó Estela muy intrigada.

-Porque ayer iba cuesta arriba con una de las más grandes que se haya visto nunca, tropecé y caí rodando; la pelota cayó encima de mí y me golpeó la cabeza… y desde entonces he perdido la memoria, ¡ay de mí!- se quejaba Víctor.

Gema y Estela se miraron, pensando que debían ayudarle, y sin perder tiempo, la burrita cogió unas hierbas que luego entregó a su amiga. La brujita metió las hierbas en su sombrero, añadió una semilla de memoria que llevaba en su bolso de bruja, unos polvos mágicos y pronunció un conjuro. El escarabajo las miraba sin comprender qué estaban haciendo.

-Come- dijo Estela ofreciendo a Víctor las hierbas preparadas en su sombrero.
Víctor masticó aquello que le ofrecía la bruja y en unos segundos, recobró su memoria…

-¡Gracias, mil gracias! Tengo que irme a preparar una pelota muy grande y redonda- dijo Víctor lleno de alegría-. Ah y como veo que lleváis castañas, si vais al Monte Alto, encontraréis muchas más.- Y dicho esto el escarabajo se fue cantando dispuesto a hacer una gran pelota.

Estela y Gema fueron al Monte Alto, que estaba cerca y cogieron muchísimas más castañas… Estela tuvo que sacar una carreta de su bolso de bruja para meterlas todas, y Gema tiraba de ella, para eso era una burrita.

Volvieron a casa a media tarde, cargadas de castañas para un año. Las descargaron en casa de Estela y cuando estaban a punto de guardarlas en la despensa, el señor pimiento vino de visita.

-Hola chicas- dijo el señor pimiento.

-Hola Ramón. ¡Mira cuántas castañas! Haremos pastel para todo el pueblo- dijo Estela muy contenta.

-Bueno haz el pastel para quien quieras, pero yo las quiero asadas- recordó Gema a su amiga.

El señor pimiento cogió una de las castañas y la abrió para comerla…

-Creo que no podréis comerlas- dijo Ramón.

-¿Po qué?- preguntó la burrita Gema.

-Son pilongas- contestó el señor pimiento.

-Pi… ¿qué?-exclamó Estela sin entender.

-¡Pilongas!, están amargas y no se pueden comer, ¿no las habréis cogido en el Monte Alto?, allí todas las castañas son amargas, por eso no las coge nadie- explicó Ramón que entendía mucho de los frutos del campo.

Estela y Gema se llevaron una gran desilusión, ¡todo el día cogiendo castañas! Y ahora no podían comerlas… El señor pimiento se marchó a su casa.

Gema y Estela no sabían qué hacer con tantas castañas pilongas.

-¿Sabes quién se las comerá aunque estén amargas?- dijo Gema.

-¿Quién?- preguntó Estela.

-El cerdo Tusto-. Gema pensaba que al menos servirían para alguien.

-¡No seas burra! ¡Están amargas!-contestó Estela.

-¡Cómo no voy a ser burra si he nacido burra! A Tusto le gustan amargas… en realidad le gusta cualquier cosa- contestó Gema.

Así que al final decidieron regalarle las castañas al cerdo Tusto, que se puso muy contento y a cambio las invitó a cenar una taza de chocolate con pastel de moras.
El día de las castañas había sido muy divertido, porque jugaron en el río, corrieron con las mariposas, disfrutaron del sol, ayudaron a un escarabajo, aprendieron qué son castañas pilongas, llenaron la despensa de Tusto y comieron pastel de moras. ¿Qué más se puede pedir?

 Y naranja anaranjado… este cuento ha terminado, ¿os ha gustado?

Autor. María Jesus Blanco