lunes, 19 de noviembre de 2007

HOMBRE QUE LADRA NO MUERDE



ACTO ÚNICO

PERSONAJES:
VETERINARIO
ESPOSA
MARIDO

(El consultorio de un médico veterinario, lo cual se puede indicar con un cartel sobre el escritorio. Debe haber una camilla.)

VETERINARIO: (Habla por teléfono.) Señor, si su loro dice malas palabras llévelo a una academia de buenos modales, no es un caso veterinario. ¡Además, insulta a su suegra! Considérese afortunado: eso le ahorrará problemas con su esposa. Buen día (Grita.) ¡El que sigue!

ESPOSA: (Entra con su marido, que camina en cuatro patas y ladra.) Doctor… doctor… tiene que ayudarme.

VETERINARIO: (Se sorprende al ver al hombre que va de un lado a otro haciendo cosas de perro.) ¡Asombroso!

ESPOSA: (Le ordena.) ¡Quieto! ¡Sentado! ¡Echadito!

VETERINARIO: (Al ver como el marido obedece.) ¡Increíble!

ESPOSA: Y usted no sabe qué bien le sale el muertito.

VETERINARIO: Señora, yo soy veterinario, no psiquiatra.

ESPOSA: Ya fuimos. Pero mi marido le hizo pis en las macetas del consultorio y el psiquiatra por poco no llama a la perrera.

VETERINARIO: (Se acerca al marido.) ¿Desde cuándo está así?

ESPOSA: Desde que lo mordió un perro…

VETERINARIO: ¿Dónde?

ESPOSA: En la calle.

VETERINARIO: ¿En qué parte?

ESPOSA: En la esquina.

VETERINARIO: Del cuerpo.

ESPOSA: Ah, en el dedo.

VETERINARIO: Y lo desinfectó…

ESPOSA: No pude, el picho salió corriendo.

VETERINARIO: Le pregunto si le puso algo.

ESPOSA: No, parece que le gustó así como estaba.

VETERINARIO: ¿Tenía rabia?

ESPOSA: Muy contento no estaba.

VETERINARIO: ¿Era chico?

ESPOSA: Doctor, le dije que lo mordió un perro, no un niño.

VETERINARIO: Si el perro era adulto o cachorro.

ESPOSA: Con el susto que me pegué, no se me ocurrió preguntarle la edad.

VETERINARIO: ¿De qué raza era?

ESPOSA: Ladraba como chihuahua, pero tenía el tamaño de un dogo. El hocico era de caniche y las orejas parecían de doberman…

VETERINARIO: ¿Era un perro o el hombre lobo? ¿Le salía espuma por la boca?

ESPOSA: No, pero a mi marido siempre se le llenaba la boca de espuma.

VETERINARIO: ¡Eso es terrible!

ESPOSA: ¿Por qué? Le pasaba cada vez se lavaba los dientes con dentífrico.

VETERINARIO: (Toma un anotador.) Dígame el nombre de su perro… digo, marido.

ESPOSA: Se llama Raúl Pérez, pero desde ayer le decimos Lassie. (Al ver que el marido mueve la cola.) Usted le cae simpático, mire cómo le mueve la cola.

VETERINARIO: Voy a revisarlo. Señor… Lassie, a la camilla. ¡Hop! (El marido salta y se sienta como perro en la camilla.) Diga “a”.

MARIDO: ¡Guau!

VETERINARIO: Dije “a”.

MARIDO: ¡Guau!

VETERINARIO: “A”… no guau.

ESPOSA: Es que no pude anotarlo en alguna escuela para perros.

VETERINARIO: (Le pone el termómetro en la boca, pero el marido se lo come.) ¡Se lo tragó!

ESPOSA. Y usted no sabe cómo me ha dejado los sillones. Me muerde el felpudo y me esconde las pantuflas. Eso sí, conseguí lo que en diez años de casados nunca pude: me lleva el diario a la cama.

VETERINARIO: (Al ver que el marido se rasca.) Encima eso…

ESPOSA: No, mi marido tenía pulgas antes de que lo mordiera el perro.

VETERINARIO: ¿Sus hijos lo vieron en este estado?

ESPOSA: Están chochos: el menor lo saca a pasear a la plaza y el mayor lo anotó en un concurso canino. El que no lo puede ni ver es el gato de los vecinos: se viven peleando. Pero no sabe lo guardián que es. Mire… (Ordena.) Lassie, chule… ¡chule al veterinario! (El marido, violento, ladra y persigue al médico por el consultorio.)

VETERINARIO: Párelo, párelo, que me masacra.

ESPOSA: No se alarme: hombre que ladra no muerde. (Ordena.) Lassie, stop. Le hablo en inglés como a los ovejeros alemanes (Al ver que su marido lengüetea al veterinario.) Mire los besitos que le da.

VETERINARIO: (Con ternura.) A ver, la pata. (El marido obedece y le da la mano.) La otra. (El marido obedece.) Un giro… (El marido gira como un trompo.)

ESPOSA: Impresiona, pero como mascota es un primor.

VETERINARIO: Su marido sufre de “pichuchitis virósica”, un mal extraño que tiene cura. (Anota.) Póngale esta vacuna y todo volverá a la normalidad.

ESPOSA: Pensé que tendríamos que sacrificarlo. ¿Y va a tardar mucho?

VETERINARIO: Una semana.

ESPOSA: Doctor, hoy es nuestro aniversario y habíamos reservado mesa en un restaurante elegantísimo.

VETERINARIO: Entonces, antes cómprele un collar más caro y llévelo a la peluquería canina.

ESPOSA: No puedo ir con mi marido así…

VETERINARIO: Tiene razón. Le recomiendo que festejen en su casa: alquile el video de “Los 101 dálmatas” y prepare una cena romántica con alimento balanceado. De postre, sírvale galletas de huesitos. (Al ver que el marido va a hacer pis contra el escritorio.) ¡Lassie, no!

ESPOSA: (Cuando el perro vuelve a enojarse con el médico y lo sigue para morderlos, ordena.) ¡Quieto! ¡Sentado! ¡Echadito! (El hombre obedece. La esposa dice al público:) Y pensar que como marido nunca pude hacer que me obedeciera.

APAGÓN O TELÓN