La historia del gato de Claudia: Mi gato Patito |
Le puse de nombre Patricio y para la familia y los
amigos desde entonces fue Patito. Se adaptó a la casa y a mi
inmediatamente. Corriendo por el gran jardín que era su campo y
encaramándose en los viejos árboles que eran su selva. Increíblemente
quiso a los perros en cuanto los vio y ellos lo adoraron. Nunca había
visto un gato así, jugaba con los perros como si fueran sus hermanos y
la perra lo lamía y lo cuidaba como si fuera su hijo. Fue el gato más
bueno de sentimientos que tuve, y he tenido varios.
Los perritos de un mes de la perra se ponían a jugar
con él y cuando él estaba cansado se tiraba y los dejaba que jugaran
tranquilamente con su cola. Era el gato más ronronero que podía haber.
Si lo mirabas ronroneaba jaja. Y por que no decirlo ...era el gato más
lindo del mundo (vean su foto).
Se acercaba y te acariciaba los brazos con su linda
cabeza redonda -de pelota de tenis como le decía yo je-. Y su forma de
dormir era, hay que decirlo absolutamente única en un gato, ¡Mis amigas
cuando lo veían como se reían!. Él no dormía acurrucado como todos los
gatos, dormía como súper héroe. Se estiraba entero, estiraba los brazos y
las piernas hasta el infinito y así dormía, cuán largo era.
Se divertía mucho con su hermanastro Matías, gato
angora de la misma edad. Patito no era angora, era común, romano, tal
vez por eso era tan extremadamente cariñoso. No sé si les ha pasado lo
mismo con los angora pero yo los noto un poco ariscos.
En Julio de este año se perdió Matías y estuvimos muy
tristes los dos durante bastante tiempo. Entonces fuimos cada vez más
el uno para el otro. Nos queríamos tanto que un día acariciando la
cabeza le dije: "Patito Tu eres yo, yo soy tu. Donde tu vayas ira mi
alma y donde yo vaya ira tu alma" y el me acarició y se puso a ronronear
feliz. Hoy más que nunca sé que mi frase tenía todo el sentido del
mundo.
La tarde del 24 de Diciembre (la tarde anterior a
Navidad) Yo envolvía regalos. De repente él se empezó a quejar mucho y
salió de la casa. Cuando lo ví salir por el pasillo hacia el jardín tuve
el triste presentimiento de que no iba a ver nunca más a ese noble y
hermoso animal. Entonces inmediatamente me puse ropa para ir con él al
veterinario busque la cajita donde lo llevaba y salí al jardín a
buscarlo. No lo encontré. Mi presentimiento estaba demasiado cerca y mi
corazón latía asustado. Seguí buscándolo por todos lados y sobretodo
recuerdo que lo busqué en el garaje de la casa y lo digo porque este
lugar es de vital importancia en esta historia. Pasaron los días y en un
un mueble de la casa quedó guardado el regalo que el Viejito Pascuero
le había traído a Patito, o sea el que yo había comprado para él je.
No apareció. Seguimos buscándolo en la casa y en el
vecindario .Yo estaba dispuesta a hacer lo que ya había hecho una vez
cuando Patito se perdió el 2003 por primera vez. Lo que hice entonces
fue imprimir papeles con su foto la dirección y una recompensa para el
que lo encontrara.
Con mi familia salimos a pegar cerca del barrio y a
los tres días llamo una señora diciendo que Patito estaba en el techo de
su casa y que estaba cansada de que le refregara las bolsas de la
basura ¡Pobre, pensé yo, que hambre debía tener! y aquí lo esperaba,
como cada día su comida especial para gato y su leche. Ya imaginarán la
alegría que tuve cuando lo volví a recibir después de dos semanas
perdido. En fin, bonitos recuerdos...que hoy pareciera que se
desvanecen, aunque sé que no es así...
La tarde del 29 de Enero lo ví sentado en la pared
que da a la casa vecina, lo llamé feliz pero el no respondía. Me
acerqué, me fijé en su cara y su cuerpo, ¡Era él! Era su cara exacta, la
cara blanca, las mismas líneas amarillas que bajaban sobre la frente,
sus preciosos ojos, pero ¿Que pasaba?. De repente se dio vuelta y ví que
era un gato chiquitito. Sonreí con una mezcla de amargura y alegría
¡Era su hijo! Idéntico, 2 gotas de agua pensé. Seguramente en la casa
vecina hay una gata que fue una de las del harem del cabeza de pelota de
tenis ja. Seguramente el me lo envió ese día para decirme: ¡Mira mamá,
yo no morí del todo, ahí está mi hijo!
La noche del 30 de Enero con toda la pena y el triste
presentimiento que llevaba conmigo y que no me quería dejar, me
arrodillé ante el cuadro de Santa Elena -la santa de la que siempre ha
sido devota mi familia con una fe inmensa por todo lo que nos ha
cumplido- le pedí como manda que hiciera que encontráramos a Patito vivo
o que lo hiciera volver vivo a la casa.
El día de año nuevo -sí, tristes con incidencias,
Navidad, Año Nuevo....- 31 de Diciembre en la tarde fui como ya había
ido antes buscándolo, al garaje de mi casa. Abrí la gran puerta de
madera y mi corazón se quedó sin una parte para siempre.
Lo enterré al lado del inmenso árbol al que se subió
tantas veces. Lloré, y los perros, sus amigos, lloraron conmigo. Ahí
descansas Patito amigo hijo mío, ahí ya estás... Puse unas flores encima
y esa noche de Año Nuevo cené con mi familia pero no salí después de
las 12, no podía. Me senté en la silla de playa al lado del árbol,
encendí una vela y lloré y bebí al lado de mi mejor amigo. Como decía el
tío Roberto Parra en su cueca "Mis mejores amigos, caramba, fueron los
gatos" , toda la razón tío.
Lo que yo no pude entender entonces es que yo busqué
en ese garaje miles de veces. Ahora si lo entiendo. Mi fe me hace
entenderlo, Santa Elena. Si bien ella no podía hacer lo que yo le pedía
-que Patito estuviera vivo simplemente porque él ya había muerto- sí
pudo traerlo de vuelta a mi casa. Gracias querida Santa Elenita, ahora
su cuerpo está aquí, en la casa que él tanto amó.
Sin embargo no me puedo conformar a no volver a verlo
más al lado de la estufa -mirándome con su linda carita- en el
invierno, jugando como loco con su ratón de juguete -eso era un show
aparte, puedo jurar que brincaba tan alto que daba vueltas en el aire
¡Como me reía!-, acostándose ronronero en mi cama, en fin, tantas
cosas...
Se dice que los animales tienen alma pero no tienen
vida eterna como nosotros, eso no lo creo, no se puede dar una cosa sin
la otra. El alma no es algo físico por tanto aunque el cuerpo muera el
alma sigue viva y hay más; El sentimiento. Siento que él está conmigo en
este momento, como decía Violeta Parra "Lo que puede el sentimiento no
lo ha podido el saber".
En fin, ya nos veremos Patito. Casi cumpliste tres
años acá en la tierra. Treinta años gatunos. Ahora espero que el tiempo
se lleve algún día este terrible dolor que siento y que solo quede el
amor que nos tenemos los dos ya que nos queda toda la eternidad para
estar juntos y hablar, debajo del árbol.
Claudia Norambuena Bretti
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domingo, 3 de junio de 2012
Mi gato Patito
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