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martes, 4 de enero de 2011

El año que Mamá Noel repartió los regalos de Navidad

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Escrito por Jaime Carrero Fdez-Baillo

Podría decir de este cuento que así fue, porque así me lo contaron, pero… a los hechos me remito. Como sabéis en Laponia, donde vive Papá Noel, hace un frío terrible, te castañetean los dientes, algunos días se te pegan las pestañas; de los techos de las casas cuelgan unas incisivas y larguísimas estalactitas. En fin… Cabe imaginar que en lugar tan maravilloso como inhóspito, las ardillas usan guantes; los lobos, lustrosas botas de cuero; y los renos, unos graciosos gorros rojos con orlas blancas, que acaban en su punta con un gracioso pompón. ¡Pero qué os voy a contar que no sepáis! O… ¿no sois vosotros de los primeros en salir hacia los mercadillos navideños de las plazas de vuestros pueblos y ciudades, y allí miráis encantados las figuras del Belén, las zambombas, las bolsas de confeti, la nieve artificial… hasta que…, lo inevitable, volvéis al hogar con uno de esos maravillosos gorros rojos y blancos sobre vuestras cabezas?

Pues… lo que iba a contaros: a punto estaba de llegar a Laponia como a todo el mundo el día de Navidad y Papá Noel amaneció con tos y fiebre.

—Es gripe —decía con los ojos llorosos. Y muy preocupado añadía…— ¡Qué va a ser de mis niñitas y niñitos! ¿Quién repartirá las ilusiones y esperanzas, tantos regalos como ellos esperan!

—Yo —gritó una vocecita pequeña y delgada como un airecillo primaveral que llegaba de la cocina.
Papá Noel, pensó en un ratoncito. Lo había visto hacía tiempo protegiéndose del frío del invierno junto a la cocina de leña.

—Yo —repitió la vocecita… que acercándose a Papá Noel, le trajo un gran vaso de leche con miel y un pastelillo—. Yo lo haré.

Papá Noel escuchó sin decir nada. Y Mamá Noel, repitió:

—Yo lo haré…

Bueno, la verdad es que a Papá Noel ese cambio no le agradó mucho; él, se llevaba los honores; él recibía las cartas de millones de niñas y niños; de él se hablaba en todos los telediarios y periódicos del mundo…

—Está bien —refunfuñó—, está bien. Los tiempos han cambiado. Lo reconozco. He de reconocerlo. Me parece… justo.

Entonces Mamá Noel, consolándole, dijo:

—No te preocupes, Papá. No lo notarán. Llevaré tu traje, me pondré un almohadón para imitar tu barriga, y… ¡Hasta una barba postiza!

Fuera, el trineo estaba preparado. Sonaban los cascabelillos de los arneses y los renos se movían ansiosos y expectantes. Nevaba y de los pinos caían espontáneos puñados de nieve.

—No, no es justo —reflexionó Papá Noel—.No puedo permitirlo. Tú eres tú.

Entonces Mamá Noel, dijo:

—Bien, bien… Veo que los dos estábamos preparados para este cambio…

—¡Atchiss! —contestó Papá Noel.

Mamá Noel comenzó a vestir su propio traje. No se ajustó barba, ni tripa, ni cargó un saco gigante lleno de juguetes sobre su espalda como para demostrar cuán fuerte era para su edad. Se miró al espejo… No estaba mal. Era mayor, pero su rostro reflejaba serenidad. Entonces, mirando a Papá Noel, se despidió:

—Es hora de marchar.

—Sí —dijo él.

—Volveré pronto —susurró ella— dándole un cariñoso beso en la mejilla.

—Te estaré esperando.

Así fue como Mamá Noel, repartió los regalos de Navidad, pero… ¡Siempre hay un pero! Sólo algunas personas, las que esperaban el maravilloso acontecimiento de ver aparecer algún día a Mamá Noel, la vieron, y fueron muy dichosos. Llamaron a las agencias de noticias y, al día siguiente, la noticia que podía oírse y leerse en los noticiarios y en los periódicos, era: «Mamá Noel repartió los juguetes de este año». «Mamá Noel hizo las delicias de los niños». «El nuevo siglo nos ha traído a Mamá Noel».

Pero Mamá Noel no pensaba sólo en esto, aunque la hacía muy feliz, sino en cómo estaría Papá Noel recuperándose de su gripe.

Cuando llegó a su casa de Laponia, y no os cuento ¡cuán cansados estaban los renos y Mamá Noel!, se encontró a Papá Noel cantando y amasando pastelillos en la cocina.

—Hola cielo —dijo ella.

—Hola, mi amor —contestó él.

Era la primera vez que Papá Noel cocinaba. Además, había lavado la ropa y ordenado la casa.
Juntos leyeron las noticias de los periódicos, y de todas ellas, la que más les gustó, fue una que decía: «El año que viene, las niñas y niños del mundo, podrán escribir —indistintamente— a Mamá y a Papá Noel».
¡Lo habían conseguido entre todos! Los cambios en las personas y en las vidas, son así… Primero un deseo, un sueño, una posibilidad; luego, una realidad, y cuando esto sucede… ¡Qué maravilloso el aire de fraternidad que respiran las personas, y qué maravillosa la luz que parece irradiar el mundo!

Autor: Pilar Alberdi

Vía: Educación 2.0

Cuento de Navidad: “La Estrella de la Esperanza”


Escrito por Silvia Martínez Casares

cuento

Existían millones de estrellas en el cielo. Estrellas de todos los colores: blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas y azules.

Un día inquietas, ellas se acercaron a Dios y le dijeron:
- Señor Dios, nos gustaría vivir en la Tierra, entre los hombres.
- Así será hecho, respondió el Señor. Las conservaré a todas ustedes pequeñitas, como son vistas, para que puedan bajar para la Tierra.

Se cuenta que en aquella noche, hubo una linda lluvia de estrellas.
Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras fueron a jugar y a correr junto con las luciérnagas por los campos, otras se mezclaron con los juguetes de los niños, y la Tierra quedó maravillosamente iluminada.

Pero con el pasar del tiempo, las estrellas resolvieron abandonar a los hombres y volver al cielo, dejando la tierra oscura y triste.

- ¿Porqué volvieron? preguntó Dios, a medida que ellas iban llegando al cielo.
- Señor, no nos fue posible permanecer en la Tierra. Allá existe mucha miseria y violencia, mucha maldad, mucha injusticia.

Y el Señor les dijo:
- ¡Claro! El lugar de ustedes es aquí en el cielo. La Tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que pasa, de aquel que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere, nada es perfecto. El cielo es el lugar de la perfección, de lo inmutable, de lo eterno, donde nada perece.

Después que llegaron todas las estrellas y verificando su número, Dios habló de nuevo: – Nos está faltando una estrella. ¿Será que se perdió en el camino?

Un ángel que estaba cerca replicó:
- No Señor, una estrella resolvió quedarse entre los hombres. Ella descubrió que su lugar es exactamente donde existe la imperfección, donde hay límite, donde las cosas no van bien, donde hay lucha y dolor.

- ¿Qué estrella es esa? Volvió a preguntar Dios.
- Es la Esperanza Señor. La estrella verde. La única estrella de ese color.

Cuento de Navidad: La visión de los Reyes Magos


la vision de los Reyes Magos

Los Reyes Magos regresan a su patria por distinto camino del que vinieron, a fin de burlar al sanguinario Herodes. Es de noche: la estrella no los guía ya; pero la luna, brillando con intensa y argentada luz, alumbra espléndidamente la planicie del desierto. La sombra de los dromedarios se agiganta sobre el suelo blanco y liso, y a lo lejos resuena el cavernoso rugir de un león.

BALTASAR.- (Acariciándose la nevada y luenga barba y moviendo la anciana cabeza a estilo del que vaticina.) No sé lo que me sucede desde que me puse de rodillas en el establo de Belén y saludé al hijo de la Doncella, que me agita un espíritu profético, y siento descorrerse el velo que cubre los tiempos futuros. Este tributo de oro que ofrecía al Niño para reconocerle Rey, ¡cuántas y cuántas generaciones se lo han de rendir! Tributos percibirá, no como nosotros, días, meses y años, sino siglos, decenas de siglos, generación tras generación, y los percibirá de todo el Universo, de toda raza y lengua, de nuevas tierras que se descubrirán para aclamar su nombre. El oro que le he presentado era poco: apenas llenaba el cofre de cedro en que lo traje; y ahora se me figura que se ha convertido en un mar de oro, y veo que al Niño se le erigen templos de oro, altares de oro labrado y cincelado, tronos de oro, en torno de los cuales oscilan blancos flabelos de plumas con mangos de oro, y que ciñe su cabeza una triple corona de oro macizo, también, incrustada de diamantes y gemas preciosas. Olas de oro, fluyendo de los veneros de la tierra corren a los pies del Niño; y lo más extraño es que el Niño los contempla con entristecida cara, y al fin esconde el rostro en el seno de su Madre. ¿Habré obrado mal, ¡oh sabios!, en presentarle oro? ¿No le agradará a la criatura celeste el símbolo de la autoridad real? Temo que mis dones no hayan sido aceptos y mi obsequio pareciese sacrílego.

GASPAR.- (Enderezándose sobre su montura, requiriendo la espada, frunciendo las cejas y echando chispas por los ojos.) Patriarca de los Magos, bien te lo pronostiqué. El nacido Rey de los judíos no es el vil mercader que quiere atesorar riquezas sin cuento en los subterráneos de su morada. La codicia rebaja el alma y la hace pegajosa y grosera como la arcilla que, despreciándola, pisamos. Mi don es el único que pudo complacer al Primogénito de la Virgen. Tú le trajiste oro, por monarca; yo, mirra, por hombre. Hombre ha querido nacer, y el llamarse hombre será su mejor título. La mirra amarga como el vivir, y como el vivir, sana y fortificante; he ahí lo que conviene a quien ha de realizar obra viril, obra de vigor y salud. ¿Creéis que se puede ser grande, noble y fuerte sin gustar el cáliz amargo? Aquí me tenéis a mí, ¡oh sabios!: he combatido, he sufrido, he vencido monstruos, he lidiado con tentaciones horribles, me he visto mil veces en mano de mis enemigos, y el soplo del martirio ha rozado mi sien. Pues sólo un día he llorado, y una gota de mi llanto, cayendo en el ánfora de la mirra, le prestó su tónica y sabrosa amargura y quizá su balsámico perfume. Yo también veo al Niño, Baltasar; pero le veo combatiendo, arrollando, venciendo, aplastando dragones, sometiendo a su yugo a la Humanidad, sufriendo y regando con sangre una palma. Bien hice en traerle mirra.

MELCHOR.- (Tímidamente, con humildad profunda.) Yo no sé si habré acertado y, sin embargo, por la alegría que me inunda presumo que el Niño no rechaza mi don. Tú, venerable y doctísimo Baltasar, le obsequiaste con oro considerándole Rey. Tú, indomable y valeroso Gaspar, le trajiste mirra, teniéndole por hombre. Yo, el último de vosotros, el más ignorante, el etíope de negra tez, le ofrecí unos granos de incienso, pues mi corazón le presentía Dios.

BALTASAR y GASPAR.- (Atónitos.) ¡Dios!

MELCHOR.- (Con fe y persuasión ardiente.) Sí, Dios. Ahora mismo, en medio de esta serena noche, sobre el limpio azul del cielo, he visto resplandecer su divinidad. Ahí están las naciones postradas a sus pies y redimidas por Él, y por Él igualados todos los hombres. Mi progenie, la oscura raza de Cam, ya no se diferencia de los blancos hijos de Jafet. Las antiguas maldiciones las ha borrado el sacro dedo del Niño. No le reconocéis así al pronto, porque es un Dios diferente de los dioses que van a morir: no condena, ni odia, ni extermina; ama, reconcilia, perdona y sólo con acercarme a Él noto en mi corazón una frescura inexplicable y en mi espíritu una paz que glorifica. Así que llegue a mi reino abriré las prisiones, licenciaré los ejércitos, condenaré los tributos, daré libertad a mis concubinas y me pondré desarmado en medio de la plaza pública a confesar mis yerros y a que mis enemigos, si lo desean, tomen venganza de mí.

BALTASAR.- Me dejas confuso, Melchor. Tu creencia se asemeja a la locura.

GASPAR.- No te entiendo bien, Melchor. Tu creencia me parece afeminada, impropia de un rey.

MELCHOR.- No sé defenderla con razones. Hago lo que siento.

BALTASAR.- Mi dádiva era preciosa.

GASPAR.- La mía era digna y noble.

MELCHOR.- La mía expresa mi pequeñez, y sólo significa adoración.

BALTASAR.- Reuniendo las tres en una, quizá obtendríamos algo que hiciese sonreír al prodigioso Niño.

GASPAR.- No puede ser. ¿Dónde habrá un don que convenga al Rey, al Hombre y al Dios juntamente?

(La luna brilla con claridad más suave, más misteriosamente dulce y soñadora. El desierto parece un lago de plata. Sobre el horizonte se destaca una figura de mujer bizarramente engalanada y ricamente vestida, hermosa, llorosa, con larga cabellera rubia que baja hasta la orla del traje. Lleva en las manos un vaso mirrino lleno de ungüento de nardo, cuya fragancia se esparce e impregna la ropa de los Magos, y sube hasta su cerebro en delicados y penetrantes efluvios. Y los tres Reyes, apeándose y prosternados sobre el polvo del desierto, envidian, con envidia santa, el don de la pecadora Magdalena.)

Autor: Emilia Pardo Bazán

Una navidad en el bosque

una navidad en el bosque

Érase una vez un bonito pueblo en medio de un frondoso y colorido bosque habitado por unos alegres animales. Cada año, con la caída de las primeras nieves y la llegada de las estrellas de luz, se reunían en torno al Gran Árbol para preparar la Navidad y conocer una de las noticias más esperadas de la temporada.

Todas las actividades que realizaban en aquella época tenían como objetivo la convivencia, el fomento de la amistad y la diversión. El concurso de cocina navideña, organizado por la Señora Ardilla, hacía las delicias de los más comilones, pues los platos presentados eran degustados al finalizar la competición. Los más pequeños participaban en la tradicional Carrera de Hielo, que tenía lugar en el lago helado y acudían cada tarde a los ensayos de la Señorita Ciervo, encargada del coro que alegraba con sus villancicos todos los rincones del bosque. Y, por supuesto, estaba lo mejor noche de todas: la Nochebuena, en la que se representaba una obra de teatro que tenía como tema central la amistad.

El Señor Búho, como director de la escuela de teatro, seleccionaba una pieza de entre todas las que enviaban los animales aspirantes a ser los elegidos para llenar de paz los corazones de los habitantes del bosque, pero ese año:
- Bienvenidos todos a la reunión preparatoria de la Navidad, dijo el Señor Búho posado en la rama más robusta del Gran Árbol. Este año, la elección de la obra ha estado muy reñida porque todas las propuestas eran de gran calidad, pero había que elegir un ganador. Así que sin más demora demos un aplauso al Sr. Conejo, autor de la obra ganadora ‘Salvemos el bosque’.
- Gracias, gracias, es un honor para mí, exclamaba Conejo entre aplausos.
- Bien, pues ya sabéis que mañana a las diez daremos comienzo a las pruebas de selección. Rogamos puntualidad a los interesados, concluyó el Sr. Búho.

Al día siguiente, a la hora convenida, comenzó la selección. Al ser un musical, las pruebas se centraron en las habilidades de canto y baile, pues eran requisitos imprescindibles. La obra contaba la trama de un guardabosque que debía salvar la flora de un malvado leñador, obsesionado con cortar un Árbol milenario y arrasar todo lo que se pusiera en su camino. En su lucha por preservar el entorno natural, el guardabosque contaba la inestimable ayuda de un girasol y de un lirio que ponían su astucia al servicio de la noble causa.

Tras varias horas, los papeles quedaron repartidos de la siguiente manera: el Sr. Oso haría de guardabosques, Castor sería el vil leñador, la Sra. Pata representaría al girasol, y la Sra. Lince, al lirio.

Al principio todo marchaba estupendamente, los actores estaban contentos con sus papeles y trabajaban duro para perfeccionar sus actuaciones, hasta que hizo su aparición el peor de los fantasmas: la envidia.
- Sr. Conejo, creo que Castor tendría que tener un poco más de protagonismo. El leñador está lleno de matices y podríamos crear unos espectaculares efectos especiales que dejarían al público boquiabierto, dijo el Sr. Búho en uno de los ensayos.
-Sí, puede que tengas razón y deba retocar el texto para darle más peso a Castor. Podemos hacer un juego de luces y sombras cada vez que aparezca y realzar su papel.

Ante estas palabras Castor se puso muy contento, pues estaba muy ilusionado con la obra, pero Oso no lo vio con los mismos ojos. Si a Castor le daban más protagonismo, eso significaba que él dejaría de ser el protagonista absoluto, y eso no le gustó nada.

El ensayo del día siguiente fue un caos. En lugar de avanzar, daban pasos hacia atrás. Oso no colaboraba y Castor, que se había dado cuenta de lo que estaba pasando, estuvo muy arisco. Por si fuera poco, el vestuario también había sido fuente de conflictos entre las chicas. La Sra. Pata consideraba que el vestido de la Sra. Lince era más llamativo y que debían haberlo echado a suertes.

La tensión en el escenario se podía cortar y el desastre no se hizo esperar, y durante el ensayo de la escena final, que reunía a todos los actores en el escenario para interpretar el número final comenzaron a empujarse unos a otros con tal brío que parte del decorado se rompió.
- Orden, orden, pero bueno ¿qué pasa? preguntó Conejo encolerizado. Habéis echado a perder el trabajo de varios días y de todos los que han colaborado en la puesta en escena. Quedan sólo dos días para Nochebuena, pero si tuviéramos más tiempo os echaría a todos de la obra. Se acabó el ensayo por hoy. Conejo estaba rabioso, no entendía nada. Pero ¿cómo podían pelearse por una cosa así?

Al día siguiente los habitantes se despertaron siendo testigos de un acontecimiento terrible: la nieve había desaparecido y las estrellas de luz se habían apagado. ¿Cómo era posible? Asustados, los animales se congregaron alrededor del Gran Árbol, en busca del sabio consejo del Sr. Búho.
- Queridos habitantes del bosque, el espíritu de la Navidad se ha ido, sentenció Búho.
- ¿Y cómo podemos hacer que vuelva? preguntó asustada la Sra. Ardilla.
- Nos vamos a quedar sin Navidad, se oyó decir a un lobezno.
- Hoy es un día muy triste. La envidia ha desatado unas reacciones negativas en cadena. La nieve se ha derretido, las estrellas han dejado de lucir y la obra de teatro peligra.

Oso estaba escuchando tras un arbusto y tenía miedo a salir porque sabía que era el desencadenante de la situación, pero había que ser valiente y afrontar las consecuencias de los propios actos, así que se decidió a salir.
- Lo siento mucho. Si hay algún culpable, ése soy yo. Me cegó la envidia. ¿Qué puedo hacer para enmendar mi error?
- No, no tienes por qué cargar con las culpas tú sólo, yo también he contribuido con mi mal comportamiento. Si sirve de algo yo también lo siento, se lamentó Castor.
- Si te hace ilusión, te cambio el vestido, me importa más tu amistad que un trozo de tela, exclamó la Sra. Lince dándole un abrazo a la Sra. Pata.
- Mirad, ¡está nevando! gritó con entusiasmo una voz.
- Sí y parece que en el cielo brillan de nuevo las estrellas. ¡El espíritu de la Navidad ha vuelto!, se oyó.

Ese año, la Navidad se vivió con mucha intensidad en el bosque, al fin y al cabo estuvieron a punto de perderla para siempre. Habían aprendido la lección y ahora sabían que la envidia cegaba y tenía unos efectos muy negativos que no se podían controlar. Así que para que no se les olvidara nunca construyeron una gran placa de madera que colgaron del Gran Árbol. En ella se podía leer la siguiente inscripción:
“El tesoro más valioso que posees es la amistad, cuídalo todos los días y crecerá”.

Autora: Helena López-Casares Pertusa

El cuento de los TRES REYES MAGOS

Érase una vez tres reyes magos que vinieron de oriente siguiendo una estrella. Los tres son viejecitos. El rey Melchor es alto, con una barba blanca y unos ojos azules. El rey Baltasar tiene la piel negra y brillante, es el menos viejecito de todos. El rey Gaspar tiene la barba y el pelo rojo; tiene el porte de un rey, claro, ¡es un rey !, su nariz cae como un gancho sobre la boca y en sus labios se dibuja una sonrisa misteriosa. Yo os digo, amigos míos, que no perdáis de vista a este viejecito…

Los tres reyes van caminando durante la noche por un camino largo; las estrellas brillan, serenas; abajo, en la tierra, tal vez a lo lejos, se ve el resplandor de una lucecita. Esta lucecita indica una ciudad. Los Magos van a recorrer sus calles, se detendrán ante las casas y dejarán en los balcones los regalos esperados. Ya lo habréis oído contar, estos reyes eran muy ricos y les ponían sus regalos a tooodos los niños de tooodas las casas, de tooodas las ciudades; pero ha pasado mucho tiempo y los tesoros de los magos ya no son tan abundantes. Así Melchor, Gaspar y Baltasar cada año sólo pueden dejar sus regalos a unos pocos niños.

Los Magos se han detenido a las puertas de la ciudad. Melchor, el de la barba blanca y los ojos azules, tiene una gran arca. Baltasar, que tienes los ojos color azabache, también, y en ella buscan algo para dejar en el balcón del niño elegido. Gaspar, amigos míos, no tiene arca, no tiene equipaje, ni caballo, ni asno en que llevar lo que ha de regalar a los niños, pero tiene una nariz un poco encorvada, unos ojos de mirada soñadora y una sonrisa misteriosa en sus labios.

Los tres Magos se disponen a entrar en la ciudad. Como van siendo ya pobres, no se paran en todos los balcones, sino que dejan sus regalos en unos y pasan de largo ante otros. Cada rey elige a un niño para dejarle su regalo. Y así de tanto en tanto, Melchor llega a una casa, abre su arcón y deja en la ventana su regalo. Lo que este rey de la barba blanca regala se llama “Inteligencia”. Al cabo de un largo rato, Baltasar se detiene ante otra casa, mete la mano en su tesoro y pone su obsequio en la ventana. Lo que este rey de ojos negros como una noche sin luna regala es la “Bondad”

Y sólo el rey Gaspar, el rey de nariz picuda y labios sonrientes, sólo este rey pasa, y pasa y pasa ante los balcones y sólo se detiene ante uno, o dos, o tres de cada ciudad. Y ¿qué es lo que hace entonces el Rey Gaspar? ¿Qué es lo que regala este rey?. Todo el tesoro de este rey está en una diminuta caja de plata que el lleva en uno de sus bolsillos. Cuando Gaspar se detiene ante un balcón, allá, muy de tarde en tarde, coje su pequeña caja, la abre con cuidado y pone su regalo en el balcón. No es nada lo que ha puesto; parece insignificante: es como humo que se disipa al menor viento; pero este niño favorecido con tal regalo gozará de él durante toda su vida y no se separarán de él ni la felicidad ni la alegría.

El rey Gaspar ha depositado ya su regalo. Sus ojos verdes, no os he dicho antes que eran verdes, brillan fosforescentes; su nariz parece que baja más sobre la boca, y en los labios se dibuja con más profundidad su sonrisa. Acercaos, niños; yo os quiero decir lo que el rey Gaspar lleva en su caja. Sobre la tapa, con letras diminutas, pone: “Ilusiones”.

Escrito por Angel F.

FELICES REYES MAGOS

FELICES REYES MAGOS

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domingo, 12 de diciembre de 2010

Felicitación Navideña Grupo "Los Faycanes"

Felicitación Navideña Grupo "Los Faycanes"

AY DEL CHIQUIRRITÍN

AY DEL CHIQUIRRITÍN

Pincha en el gramófono para escuchar la música y ¡A CANTAR A GRITO PELADO! No olvides que aunque ya tengas música puedes acompañar el villancico con panderetas o zambombas



Ay del chiquirritín chiquirriquitín
metidito entre pajas
Ay del chiquirritín chiquirriquitín
queridin, queridito del alma.

-Entre un buey y una mula Dios ha nacido
y en un pobre pesebre lo han recogido.

Ay del chiquirritín chiquirriquitín
metidito entre pajas
Ay del chiquirritín chiquirriquitín
queridin, queridito del alma.

-Por debajo del arco del portalico
se descubre a María, José y al Niño.

Ay del chiquirritín chiquirriquitín
metidito entre pajas
Ay del chiquirritín chiquirriquitín
queridin, queridito del alma.

-No me mires airado, hijito mío
mírame con los hojos que yo te miro.

Ay del chiquirritín chiquirriquitín
metidito entre pajas
Ay del chiquirritín chiquirriquitín
queridín, queridito del alma.

NOCHE DE PAZ

NOCHE DE PAZ

Pincha en el gramófono para escuchar la música y ¡A CANTAR A GRITO PELADO! No olvides que aunque ya tengas música puedes acompañar el villancico con panderetas o zambombas



¡ Noche de paz,
noche de amor!

Ha nacido el niño Dios
en un humilde portal de Belén
sueña un futuro de amor y de fe
viene a traernos la paz:
viene a traernos la paz:

Desde el portal llega tu luz
y nos reune en torno a ti
ante una mesa de limpio mantel
o en el pesebre María y José
en esta noche de paz:
en esta noche de paz:

CAMPANA SOBRE CAMPANA

CAMAPANAS SOBRE CAMPANAS

Pincha en el gramófono para escuchar la música y ¡A CANTAR A GRITO PELADO! No olvides que aunque ya tengas música puedes acompañar el villancico con panderetas o zambombas



Campana sobre campana,
y sobre campana una,
asómate a la ventana,
verás al Niño en la cuna.

Belén, campanas de Belén,
que los ángeles tocan
¿qué nueva me traéis?

Recogido tu rebaño
¿a dónde vas pastorcillo?
Voy a llevar al portal
requesón, manteca y vino.

Belén, campanas de Belén,
que los ángeles tocan
¿qué nueva me traéis?

Campana sobre campana,
y sobre campana dos,
asómate a esa ventana,
porque está naciendo Dios.

Belén, campanas de Belén,
que los ángeles tocan
¿qué nueva me traéis?

Campana sobre campana,
y sobre campana tres,
en una Cruz a esta hora,
el Niño va a padecer.

Belén, campanas de Belén,
que los ángeles tocan
¿qué nueva me traéis?

LOS PECES EN EL RÍO

LOS PECES EN EL RÍO

Pincha en el gramófono para escuchar la música y ¡A CANTAR A GRITO PELADO! No olvides que aunque ya tengas música puedes acompañar el villancico con panderetas o zambombas



Pero mira como beben los peces en el río
Pero mira como beben por ver al Dios Nacido
Beben y Beben y vuelven a Beber
Los peces en el río por ver a Dios Nacer.

La Virgen está lavando
y tendiendo en el romero
los pajaritos cantando
y el romero floreciendo

Pero mira como beben los peces en el río
Pero mira como beben por ver al Dios Nacido
Beben y Beben y vuelven a Beber
Los peces en el río por ver a Dios Nacer.

La Virgen se está peinando
entre cortina y cortina
los cabellos son de oro
y el peine de plata fina

Pero mira como beben los peces en el río
Pero mira como beben por ver al Dios Nacido
Beben y Beben y vuelven a Beber
Los peces en el río por ver a Dios Nacer.

domingo, 6 de enero de 2008

Más de 250.000 personas vieron a los magos de Oriente pasear por las Palmas de Gran Canaria

Cabalgata Reyes Magos Las Palmas de Gran Canaria

sábado 5 de enero de 2008

Más de 250.000 personas vieron a los magos de Oriente pasear por las Palmas de Gran Canaria

Fotos: José Luis Sandoval
Más de 250.000 personas, según los datos que baraja la Policía Local, fueron las personas que abarrotaron el recorrido que hicieron los Reyes Magos en su estancia en nuestra ciudad. Las Inmensas caras de felicidad con simbiosis de ilusión de los niños y los deseados caramelos (este año sin glutén), fueron la magia con la que los peques se acostarán esta noche, muy prontito.

sábado, 5 de enero de 2008

La cabalgata se desborda, reyes por un día

Javier Darriba
Las Palmas de Gran Canaria

Esta vez hasta los camellos fueron ágiles. No pasó como otros años, en que una de estas bestias decide sentarse y parar toda la cabalgata. La comitiva de los Reyes Magos fue ayer bastante rápida. A las 20.30 horas, Melchor ya estaba por la calle Murga y Gaspar, a la altura de la plaza de La Feria. Y media hora después, la cabecera ya había llegado a Rafael Cabrera. Y eso que fue también una de las más concurridas, con más de 250.000 personas, según los datos que baraja la Policía Local.

El presidente de la Casa de Galicia, Ricardo Villares, aseguró que las claves de la buena marcha de la cabalgata fueron la puntualidad británica con la que salieron de Juan Rejón y el ritmo de los camellos. «Este año se están portando bien», aseguró.

El último, como manda el protocolo en estos casos, era Baltasar, que iba acompañado de una banda de música que animaba el cotarro a más no poder.

La nota curiosa de la cabalgata la puso, sin embargo, el rey Gaspar, cuyos pajes distribuyeron por todo el recorrido unos 600 cepillos de dientes infantiles que fueron donados por la clínica Rocha. Además, el propio rey fue distribuyendo coronas de mago con la inscripción Gaspar recomienda cepillarse los dientes.

Por lo demás, la cabalgata transcurrió sin incidentes. Y sólo hubo que contar retenciones de tráfico en la autovía marítima -dirección sur- desde Vegueta a la Fuente Luminosa por el cierre de la calle Francisco Gourié a causa del rastrillo.

Baltasar, rodeado de niños en la cabalgata.

FELEICES REYES

http://www.oracionesydevociones.info/sitio-jlg/historia-sagrada/31.reyes.magos-m.jpg

martes, 1 de enero de 2008

:: Reuniones familiares

:: Reuniones familiares

HogarUna forma para que las familias compartan sus valores es tener reuniones familiares. Durante una reunión familiar los miembros de la familia comparten sus sentimientos. Ellos deciden las tareas y las personas que se encargarán de hacerlas. Las reuniones familiares son perfectas para que los padres e hijos se brinden apoyo mutuo en tiempos difíciles. Las reuniones familiares constantes ayudan a fortalecer el vínculo familiar entre cada uno de los miembros.

Los valores se aprenden mientras los miembros de la familia trabajan juntos durante estas reuniones. Por ejemplo, si los padres muestran que son justos y muestran respeto durante estas reuniones, los niños sabrán que esos son valores de la familia. Si los padres les muestran a los niños que su trabajo es importante para la familia, los niños se sentirán valorados como miembros del grupo familiar.

Las reuniones familiares no necesitan ser formales. Durante o después de horas de comida es una buena opción. Es importante incluir a toda la familia tanto como sea posible. Algunas familias tienen reuniones familiares extras, cada vez que tienen momentos difíciles o cuando experimentan una crisis. Las buenas noticias también son compartidas durante reuniones familiares. Las reuniones familiares se usan para planear y trabajar en eventos especiales. Cada miembro de la familia puede tener una parte de la reunión. Cada uno puede acordar hacer algunas tareas necesarias para lograr las metas familiares.

Los valores familiares orientan las metas que las familias eligen. Si la familia decide visitar a los abuelos dos veces por semana, ellos demuestran que sus valores tienen prioridad en la unidad familiar y el respeto por los ancianos. Una familia que valora la lectura puede planear una visita semanal a la biblioteca. Otra familia que valora estudiar para ascender en el trabajo puede escoger la misma meta.

Las familias trabajan para conseguir sus metas y compartir las tareas. Las tareas que son nuevas para algún miembro de la familia pueden hacerse la primera vez con la ayuda de un miembro de la familia que sabe como hacerlo. Un niño pequeño puede necesitar ayuda para limpiar el fregadero o lavamanos. Una persona que nunca ha lavado la ropa puede necesitar ayuda separando la ropa de colores obscuros de la ropa blanca. Los miembros de la familia pueden tomar decisiones durante la reunión sobre quien hará determinadas tareas y si es tiempo de cambiar los planes.

Ciertas decisiones no son hechas en las reuniones familiares. Los padres deben tomar estas decisiones solos o con la ayuda de otros adultos. Algunas veces discutir la razón para tomar estas decisiones ayuda a los niños a entender lo que está pasando y la manera en que ellos serán afectados o beneficiados por estas decisiones.

Adaptado al español por Dr. German Cutz, Especialista en programas de Extensión en español, Extension de la Universidad de Illinois.

lunes, 31 de diciembre de 2007

El año 2008 será el año de las Olimpiadas Chinas... ¡ o no será !.Felicitación Fin de Año 2007 y Año Nuevo 2008



sábado, 29 de diciembre de 2007

Garralda realiza labor altruista con el Juguetón

Telévoro
Roberto Rondero
27 de diciembre de 2007

Garralda realiza labor altruista con el Juguetón

Meta de 15 millones de juguetes e igual número de sonrisas en una telera que pese a la telebasura acumulada en este 2007 ha cumplido cabalmente en su misión social, más no es su producción de contenidos, el rubro que más adeudan tanto Televisa como Televisión Azteca.

Contadas las emisiones este año que lo han conseguido en lo público y lo privado. En lo social A quien corresponda y Diálogos en confianza; en lo cultural y educativo Domingo Siete —la mejor apuesta de TV Azteca en este rubro—, TV UNAM, Canal 22 y Canal Once aumentaron como nunca su oferta programática, con todo y las limitaciones presupuestales.

La autorregulación y el defensor del Televidente por parte de los canales 11 y 22 sientan precedentes en la televisión mexicana, tan acostumbrada a los oidos sordos y a no escuchar del otro lado de la pantalla.

Canal 40, por su parte, abrió la brecha bidireccional en comunicación con el televidente en foros de opinión, intercambio de ideas y debates como en el programa Pensar México, con Paulina Sodi y Andrés Roemer.

2007 ha sido uno de los años más críticos en la programación infantil. Excepto Once Niños, Televisa y TV Azteca poco ofrecen a quienes se están forjando como agudos telévoros en medio de caricaturas plagadas de violencia, disneyanas y ajenas a nuestra ideosincracia.

Los canales Nickelodeon, Fox y Discovery Kids, Disney, Zaz y Cartoon Network acaparan la programación.

Que 2008 marque la diferencia de la telera que todos deseamos...

Frases de la Telera: “La que se va a casar es mi mamá”: Ana de la Reguera en “Es de noche y ya llegué”; ‘Don’t worry’: Omar Fierro a concursante de “Tango y Mas tras lesionarse la rodilla en ¿Quién tiene estrella?; “De un solo golpe me quitaron a mis dos hijos”: Héctor Cervantes (Saúl Lizaso) en Mientras haya vida; ‘Touch, error y tacleada’, sección en Acción...

Por cierto el próximo domingo Acción alcanza los 1 500 programas por canal 2 en sus 31 años de vida, sin poder alcanzar a DeporTV, el programa más añejo en su género pero que vive como nunca su curva descendente...

El bodorrio de Mara Patricia Castañeda con Vicente Fernández Jr. provoca especial de Chente Fernández Para siempre el 5 de enero por canal 2 a las 22:00 horas.

Imágenes en freeze: la doble cornada a Xavier Ocampo por ‘Palenque’ en la Plaza México; el escotazo de Aline en la fina del Quién tiene estrella?; el tatuaje con el rostro de Jesucristo en el brazo de Canavaro, defensa del Real Madrid...

Entre anuarios y programas reciclados para salir del paso vale el del programa Asignación especial en su primera parte el próximo domingo al mediodía por Azteca 13, con Javier Alatorre y los mejores reportajes del año, como el de la tragedia en la mina Pasta de Conchos.

Devorando canales el próximo lunes los propósitos de año nuevo en Diálogos en confianza y maratón de año nuevo por Once Niños con cuatro episodios de Cuentos de la Calle Broca y Los Misterios del Oráculo; filmes de estreno por HBO y selección de los mejores programas transmitidos por NatGeo, Discovery y Animal Planet.

De plano si los programas matutinos de Hoy y Venga la alegría no tienen nada que ofrecer a los telévoros, de plano mejor transmitan películas porque ambas producciones están para llorar en días navideños...

Y es que en Hoy ante el cambio inminente de producción todo es desgarriate, máxime con la incongruente inclusión de Horacio Villalobos, detractor de Televisa con su Telebasura y hoy en el panel estelar de conductores.

¡Hasta la próxima! Telévoros: ¡Unios!

espectaculos@eluniversal.com.mx