
En 1481, Tenesor viaja a España por vez primera y firma la Carta de Calatayud, pacto entre los Reinos de las Españas y el Reino de Canarias, el 30 de mayo en Calatayud, capital de Aragón, firmando en nombre del Reino de Canarias, y Fernando el Católico, Rey de Aragón, en nombre de los Reinos de las Españas.[2] Los mandos del ejército español destinados en Canarias, obtienen tierras, y también los diferentes menceyes y guanartemes (reyes tribales) que quedan como responsables políticos.
Al año siguiente a la firma del tratado, algunos grupos de rebeldes liderados por Guayarmina Semidán y el príncipe Bentejuí se refugian en las cumbres y mantienen viva la resistencia en Gran Canaria.
Tenesor Semidán se reúne con ellos, para tratar de convencerlos de que cesen en la rebelión: el 29 de abril de 1486, conversa con Guayarmina Semidán, descendiente como él de los Semidán, y con Bentejuí en la fortaleza de Ansite. Tras la reunión, Guayarmina baja y se entrega, mientras que Bentejuí y el Faycan de Telde se suicidan siguiendo el ritual aborigen, despeñándose por el barranco de Atis Tirma, así llamado por ser esa la frase que la tradición narra que exclamaron al precipitarse al vacío ("Viva la Montaña sagrada").
Cristianización
Traidor y pusilánime para unos, estadista y pacificador para otros, fue un personaje de gran importancia para la incorporación pacífica de algunas de las islas canarias a las coronas de los Reyes Católicos, quienes apadrinaron su bautizo, celebrado con todo esplendor en las Cortes Generales de la ciudad de Calatayud, el 30 de mayo de 1481, día de San Fernando. Tras su cristianización, se le llamó Don Fernando Guanarteme. Deja descendencia en sus hijas, la infanta Margarita Fernández y la infanta Catalina Hernández.
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