viernes, 2 de noviembre de 2012

La estrellita fugaz

Había una vez un niño llamado Tovías asi que Tovías contará el cuento o historia mejor dicho. Un día mi mamá nos dijo a mi y a hermana que cuando viéramos una estrella fugaz pidieramos un deseo.


Un noche salí al jardín y vi en el cielo una estrellita fugaz y rapidamente pedi un deseo lo que pedí fue hacer un viaje espacial.

Despues me a fui a mi cama y me dormir, de pronto me despertó una intensa luz ¡Era una estrellita fugaz! que me dijo:


"Ven y sube a unos de mis picos, te llevaré de paseo". Salimos volando y en un instante estábamos en medio del espacio, había muchas estrellas de todos los colores y muy lejos se veía la Tierra y la Luna. También vimos un comenta con su larga cola y plateada.

Yo le dije a estrellita que quería concer a Marte, me dijo que para llegar a Marte había que pasar por la región de asteroides que son como unas piedrotas con las que podiamos chocar, pero Estrellita (Como la llamé) era muy veloz y podía esquivar a los asteroides.

¡Qué susto me di! Finalmente llegamos a Marte, todo rojo y desierto como lo describen los libros,
de pronto empezó a verse una luz muy brillante, "Vámonos rápido" me dijo Estrellita, "Es el sol que va saliendo si nos ve, me casigará por andar cumpliendo los deseos de los niños" dijo nuevamente. De regreso a casa Estrellita me explicó que el sol tiene nueve planetas que giran alrededor de él,
uno es la Tierra, antes de llegar a la Tierra pasamos cerca del satelite Morelos, que México mandó al espacio.
Llegamos a casita y Estrellita me dio un beso. Me dijo que me portara bien y algún día volveríamos a pasear por el cielo.
 
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La casita del caracol

La casita del caracol


Había una vez en un terreno abandonado vivían muchos animales.

Entre ellos vivía un gusanito que no tenía casa.

Un día el gusanito decidió ir a la casa de otros animales para pedirle que lo dejaran vivir con ellos.


Primero fue a un hormiguero y dijo: "Hormiguita, yo no tengo casa. ¿Me dejarías vivir contigo?" la hormiguita contestó: "Bueno, si quieres te puedes quedar, pero te prevengo que te a las hormigas nos gusta comer gusanitos".
El gusanito, espantado, se fue al estanque de los peces y dijo: "Pececito, yo no tengo casa. ¿Me dejarías vivir contigo?" el pececito contesó: "Bueno, si quieres te puedes quedar pero te prevengo que a los peces nos gusta comer gusanitos".
El gusanito, espantado, se subió a un árbol. y vio un agujero de ardillas. Entonces se acercó y dijo: "Ardillita, yo no tengo casa ¿Me dejarías vivir contigo?" la ardillita dijo: "Si quieres te puedes quedar, pero te prevengo que a las ardillas nos gusta comer gusanitos".
El gusanito, espantado, siguío subiendo al ábol, llegó a un nido de pájaros y dijo: "Pajarito, yo no tengo casa. ¿Me dejarías vivir contigo?" contestó el pajarito: "Bueno, si quieres te puedes quedar, pero te prevengo que a los pájaros nos gusta comer gusanitos".
El gusanito, espantado, se cayó del árbol, se encontró con un duendecillo y dijo: "Amiguito, yo no tengo casa ¿Me dejarías vivir contigo?" el duendecillo contestó:
"Ven aquí hay muchas casas vacías, pero son redondas, mete primero la cola y deja tu cabeza afuera, así puedes llevar tu casa a donde quieras".
Y así, desde aquel día el gusanito se trasformó en caracol.
 
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La jacaranda

La jacaranda

Había una vez en un parque una jacaranda que no había florecido nada, los áborles de junto estaban de fiesta, todos tenían hojas verdes y brillantes.

Muy contentos, mecían con el suave viento de la primvera. "¡Sería mejor que la cortaran! ¡No se ve bonita entre nosotros!" dijo un álamo, "¡Si! No tiene color ni canta con el viento. ¡Mejor que la corten!" dijo un sauce. La jacaranda se estremeció de miedo. "¿De verdad me irán a cortar?", se preguntó y se puso a llorar.



Una hada llamada El hada Azulita, que pasaba cerca, escuchó los sollozos de la jacaranda y le preguntó: "¿Quié llora? ¿Quién está triste en primavera?". Los arboles dijeron: "Es la jacaranda.

Está triste porque la van a cortar ¡Se ve fea y muy seca!" El hada Azulita se acercó para consolar a la jacaranda "No llores lo que te hace falta son cuidados y cariño. Voy a pedir a mis amigos que te ayuden" El hada Azulita se despidió de la jacaranda y fue a ver al Sol.
¡Señor Sol! ¿Puede used darle unos de mis rayos a la jacaranda? dijo El hada Azulita, "No puedo, Me gustaría, pero la señora Nube no se ha movido y no deja que mis rayos lleguen a la jacaranda" "Entonces hablaré con la nube, querida señora ¿Podría moverse un poquito para que los rayos del sol pueda llegar a la jacaranda?" "No puedo ¿No ve usted que estoy cargada de agua y no puedo moverme?" dijo la nube.

El hada se quedó pensando y se le ocurrió pedirle ayuda al viento. "Señor viento ¿Podría ayudarme a mover a la nube para que la luz del Sol pueda llegar hasta la jacaranda?" dijo el hada. El viento aceptó y comenzó a soplar, hasta que la reventó.
Después el Sol le dio luz y calor. Poco a poco aparecieron hermosas florecitas que llenaron las ramas de la jacaranda. Entonces, el hada Azulita dijo: "Para que la jacaranda se vea aún más hermosa, pintaré sus flores de mi color preferido"

Al tocarlas con su varita mágica todas las flores se volvieron azulitas. Los árboles se sorprendieron, pero se alegraron mucho al ver que la jacaranda florida ardonaba el parque con su hermoso color. Desde ese día ya nadie pensó cortarla. Fin

El sombrero de la bruja

Había una vez una bruja que vivía en un espeso bosque, un día que el viento soplaba muy fuerte, la bruja salió en su escoba en busca de aventuras.

Pero la bruja olvidó amarrar su sombrero y el viento se lo voló.

El sombrero de la bruja



El sombrero de la bruja El sombrero cayo en la cabeza de un campesino que labraba sus tierras, el campesino sintió que volaba y en un, dos por tres acabó de labrar todas sus tierras. El campesino feliz iba a enseñarle el sombrero mágico a su esposa cuando el viento se lo voló.
El sombrero de la bruja El sombrero cayó en la cabeza de una viejita que lavaba su ropa junto el río, sintió que volaba y en un, dos por tres terminó de lavar toda su ropa. La viejita feliz por su sombrero nuevo, iba a enseñárselo a sus hijos cuando el viento se lo voló.
El sombrero de la bruja El sombrero cayó sobre la cabeza de un niño que guiaba una carreta cargada de bultos, el niño sintió que volaba y en un, dos por tres el niño recorrió todo su camino y llegó a su granja.
El sombrero de la bruja Muy contento el niño iba a mostrarle el sombrero mágico a sus padres, cuando de pronto vio una bruja que volaba la cual se le acercó y le dijo: “Niño, dame ese sombrero” contestó el niño: “No, este sombrero es mío, me lo trajo el viento”.
El sombrero de la bruja Dijo de nuevo la bruja: “No niño el sombrero es mío, solo que el viento me lo voló”, entonces el niño se devolvió y la bruja a cambio le dio una bolsa de monedas de oro. El niño muy feliz se fue a su casa para entregar el dinero a sus padres y la bruja también muy feliz se fue para seguir haciendo sus divertidas travesuras con su sombrero mágico.
 

Cuento de el piojo y la pulga



El piojo y la pulga se van a casar, no se han casado por falta de maíz.

Responde el gorgojo desde su maizal: “Hágase la boda que yo doy el maíz”.


Cuento de el piojo y la pulga

Cuento de el piojo y la pulga Salta el ratón desde su ratonera y dice: “Amarren al gato que yo iré a apadrinar”.


Cuento de el piojo y la pulga Salta la cucaracha que se desafina y contesta: “Tráiganme una falda que yo seré madrina”.


Cuento de el piojo y la pulga Se hizo la boda, hubo mucha comida, mucho vino, se soltó el gato, se comió al padrino y los recién casados vivieron felices.
 
   
 

El rey de los animales

Érase una vez en medio de la selva había un castillo, en medio del castillo había un trono. Este castillo y trono estaban abandonados pero se decía que si alguien duraba tres días sentado en el trono se convertía en el rey de los animales.





Un día llegó el ratón y dijo: "Yo seré el rey" y se sentó en el trono,
casi cumplía los tres días cuando llegó el gato maullando y asustó al ratón y gritó: "Yo seré el rey" y se sentó en el trono cerca de los tres días
llegó el perro ladrando, asustó al gato y dijo: "Yo seré el rey" y se sentó en el trono, el perro estaba tan ansioso de ser el rey,
cuando llegó el león rugiendo y asustó al perro y dijo: "Yo seré el rey" y se sentó en el trono pensando en lo que iba a ser de rey,
llegó el elefante barritando, asustando al leó y dijo: "Yo seré el rey" y se sentó en el trono, ya muy feliz el elefante,
el ratón volvió y chilló tan fuerte que asustó al elefante, durante tres días el ratón permaneció en el trono,
entonces llegaron todos los animales y admirados por fuerza de voluntad del ratón lo coronaron rey y durante su reinado todos decían: "Larga vida al rey". Fin
 
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Cuento infantil de los tres deseos



Había una vez un leñador que fue al bosque a cortar un viejo árbol.

Cuento infantil de los tres deseos


Cuento infantil de los tres deseos En el viejo árbol vivía un duende quien le pidió que no lo cortara a cambio de tres deseos de el quisiere, el leñador aceptó y fue corriendo a avisarle su esposa.
Cuento infantil de los tres deseos
Cuento infantil de los tres deseos
Cuento infantil de los tres deseos Su mujer se puso tan contenta que olvidó hacer la comida, después dijo el leñador: “Me gustaría comer una gran salchicha” entonces apareció una gran salchicha sobre la mesa.
Cuento infantil de los tres deseos La mujer enojada por el tonto deseo que pidió dijo: “Ojalá que la salchicha se te pegara en la nariz” y la salchicha se le pegó en la nariz.
Cuento infantil de los tres deseos El leñador dijo: “¡Que la salchicha se me despegue de la nariz!” y la salchicha se cayó a la mesa y los dos se quedaron asombrados por que sus tres deseos se perdieron en nada provechoso, tristes y callados se comieron la gran salchicha, su único deseo.